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Internacional

Tensión entre Estados Unidos e Irán se recrudece tras amenazas cruzadas y protestas internas

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Una nueva escalada verbal entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y altos funcionarios iraníes ha elevado la ya tensa relación bilateral, en medio de protestas económicas que se extienden por varias ciudades de Irán. El intercambio de amenazas, realizado a través de redes sociales este viernes, ocurre en un clima de fragilidad interna para la República Islámica, sacudida por el colapso de su moneda y un creciente malestar social.

El detonante fue un mensaje publicado por Trump en su plataforma Truth Social, donde advirtió: “Si Irán mata violentamente a manifestantes pacíficos, Estados Unidos acudirá a su rescate”. El mandatario añadió, sin ofrecer detalles operativos, que su administración está “lista y preparada para actuar”. Las declaraciones hicieron referencia a las protestas que, según reportes de organizaciones de derechos humanos, han dejado al menos siete fallecidos y que fueron desencadenadas por la depreciación acelerada del rial, que alcanzó un récord de aproximadamente 1.4 millones de riales por dólar.

La respuesta iraní: advertencia de consecuencias regionales

La reacción desde Teherán no se hizo esperar. Ali Larijani, expresidente del Parlamento y actual secretario del poderoso Consejo Supremo de Seguridad Nacional, acusó a Estados Unidos e Israel de avivar las protestas. “Trump debería saber que la intervención de Estados Unidos en el problema interno se traduce en caos en toda la región y en la destrucción de los intereses estadounidenses”, escribió Larijani en X (plataforma bloqueada en Irán), en un mensaje dirigido a la Casa Blanca.

Por su parte, Ali Shamkhani, influyente asesor del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, lanzó una advertencia más contundente: “Cualquier mano intervenionista que se acerque demasiado a la seguridad de Irán será cortada”. En un claro intento por desacreditar la narrativa de Trump, Shamkhani recordó en la misma red social: “El pueblo de Irán conoce bien la experiencia de ‘ser rescatado’ por los estadounidenses: desde Irak y Afganistán hasta Gaza”.

Protestas con raíces económicas y consignas políticas

Las movilizaciones, que cumplen seis días consecutivos, se han convertido en las más multitudinarias desde las históricas protestas de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini. Aunque no han alcanzado la intensidad o la extensión nacional de aquel episodio, las consignas han evolucionado desde reclamos puramente económicos hasta incluir críticas directas contra el sistema teocrático.

Frente a esta presión, el gobierno del presidente reformista Masoud Pezeshkian ha intentado proyectar una postura conciliadora, reconociendo la gravedad de la crisis económica pero admitiendo su limitada capacidad de acción inmediata. La situación se enmarca en un escenario de estancamiento en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, a pesar de que Teherán declaró meses atrás haber suspendido el enriquecimiento de uranio en un gesto hacia Occidente.

Telón de fondo: una región en punto de ebullición

Este enfrentamiento dialéctico ocurre en un panorama regional aún convulso tras la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio, que incluyó un bombardeo estadounidense a tres instalaciones nucleares iraníes y la posterior respuesta de Teherán contra la base aérea de Al Udeid en Qatar. Las amenazas actuales reavivan el temor a una nueva escalada militar en un momento de extrema volatilidad interna para Irán y en vísperas de unas elecciones clave en Estados Unidos.

Las autoridades de ambos países mantienen, por ahora, sus acciones limitadas al ámbito retórico. Sin embargo, la combinación de inestabilidad doméstica, tensión bilateral acumulada y la presencia militar estadounidense en la región convierte cualquier chispa en una potencial amenaza para la seguridad del Golfo Pérsico y sus alrededores.