Internacional
Trump endurece política migratoria tras ataque en Washington
El presidente Donald Trump anunció este jueves medidas drásticas contra la inmigración afgana, luego de que el presunto autor del ataque a dos miembros de la Guardia Nacional fuera identificado como un ciudadano de Afganistán que ingresó al país durante la retirada estadounidense de 2021.
En un mensaje oficial, Trump calificó el tiroteo ocurrido cerca de la estación de metro Farragut West -a 500 metros de la Casa Blanca- como “un acto de odio” y se refirió al sospechoso como “un animal”, al tiempo que responsabilizó a su antecesor, Joe Biden, por la llegada del individuo al país.
“Ahora debemos volver a examinar a cada extranjero que ha entrado a nuestro país desde Afganistán”, declaró el mandatario, cuyo mensaje fue seguido, diez minutos después, por el anuncio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración sobre la suspensión indefinida de todas las solicitudes de inmigración de ciudadanos afganos.
Detalles del sospechoso y medidas de seguridad
El presunto agresor, identificado como Rahmanullah Lakanwal de 29 años, ingresó a Estados Unidos en septiembre de 2021 bajo el programa “Operación Aliados Bienvenidos”, implementado por la administración Biden para evacuar a afganos colaboradores tras la toma de Kabul por los talibanes.
Según confirmó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, Lakanwal había obtenido un permiso de dos años que actualmente se encontraba vencido, dejándolo en situación migratoria irregular.
Como respuesta inmediata al incidente, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció el refuerzo de 500 efectivos adicionales a los 2,500 militares que patrullan Washington desde agosto. El ataque dejó a los dos guardias nacionales -identificados como elementos de Virginia- en estado crítico, aunque estable.
Reacciones y consecuencias políticas
Mientras coaliciones de apoyo a migrantes afganos pidieron que el caso “no se use como excusa para menospreciar a toda una comunidad”, el Departamento de Justicia solicitó ante un tribunal de apelaciones eliminar una orden que exigía a la Guardia Nacional retirar a sus miembros para el 11 de diciembre próximo.
El incidente ha intensificado el debate sobre las políticas de reubicación de afganos y ha proporcionado nuevo impulso a la retórica de “mano dura” migratoria que caracteriza a la actual administración, en un contexto donde la seguridad nacional y el control fronterizo se perfilan como ejes centrales de la campaña política en curso.








