Internacional
Trump pospone por un año el alza de aranceles a muebles y gabinetes importados
En una medida de última hora, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este miércoles una proclamación que retrasa por un año los aumentos arancelarios previstos para muebles tapizados, gabinetes de cocina y tocadores importados. La orden mantiene vigente el arancel del 25% impuesto en septiembre sobre estos productos, pero evita la entrada en vigor de una tasa del 30% para muebles y del 50% para gabinetes y tocadores, que debía aplicarse a partir del 1 de enero.
En la proclamación, Trump justificó la decisión citando las conversaciones comerciales en curso y la necesidad de dar continuidad a las negociaciones, aunque reiteró que estos gravámenes son esenciales para “fortalecer la industria estadounidense y proteger la seguridad nacional”. El movimiento refleja el carácter volátil y negociador que ha definido su política comercial desde que regresó a la presidencia en 2025.
Una guerra comercial en constante ajuste
Este retraso es el último episodio de la agresiva estrategia arancelaria de Trump, marcada por anuncios sorpresivos y revisiones abruptas. Su actual ofensiva comercial comenzó el 1 de febrero de 2025, cuando firmó órdenes ejecutivas para imponer aranceles del 25% a México y Canadá, y del 10% a China, argumentando una “emergencia nacional” por la crisis del fentanilo y la migración irregular.
Posteriormente, el 2 de abril, extendió su campaña con la imposición de aranceles recíprocos a países con los que Estados Unidos no tiene tratados comerciales, acusándolos de aprovecharse económicamente del país. Según el mandatario, el objetivo central de estas medidas es reducir el “gran déficit comercial” que mantiene con numerosos socios, presionándolos a negociar rebajas en las tasas.
Incertidumbre para industrias y socios comerciales
La decisión de posponer los aumentos más drásticos para muebles y gabinetes ofrece un respiro temporal a importadores, minoristas y consumidores estadounidenses, pero mantiene la incertidumbre sobre la política comercial a largo plazo. Analistas señalan que esta pausa podría ser una herramienta de presión en negociaciones bilaterales o sectoriales que se llevan a cabo fuera de los focos públicos.
La estrategia de Trump ha generado tensiones con aliados tradicionales y ha obligado a varios gobiernos a entablar conversaciones urgentes con Washington para mitigar el impacto de los gravámenes. Mientras tanto, la administración sostiene que los aranceles son un instrumento necesario para reequilibrar el comercio y reshorear la manufactura estadounidense.








