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¿Qué es un ayatolá y cómo concentra el poder en Irán? El relevo de Alí Jamenei por su hijo Mojtaba

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La guerra desatada entre Irán y la alianza encabezada por Estados Unidos e Israel ha cobrado una de sus víctimas más emblemáticas: el ayatolá Alí Hoseiní Jamenei, líder supremo de la República Islámica durante más de tres décadas, fallecido en los bombardeos de la operación ‘Furia Épica’ el pasado 28 de febrero.

Con 86 años, Jamenei era la máxima autoridad de un sistema teocrático que concentra en una sola figura el poder político, militar y religioso. Su sucesor, designado para “evitar que el país quede sin liderazgo”, es su hijo Mojtaba Jamenei, de 56 años, cuya legitimidad ya ha sido puesta en duda por el presidente estadounidense Donald Trump.

Pero ¿qué significa exactamente ser ayatolá y cómo esta figura logró acumular semejante poder en Irán?

El significado de ayatolá: “señal de Dios”

Ayatolá es un título que se otorga a las máximas autoridades religiosas dentro del islam chiita, la rama mayoritaria en Irán. La palabra, que tiene sus raíces en el Corán, significa literalmente “señal de Dios” y designa a teólogos y juristas expertos en filosofía, jurisprudencia y moral islámica.

No existe un número definido de ayatolás en Irán, y pueden reconocerse distintas jerarquías entre ellos. El término comenzó a utilizarse en la Edad Media para reconocer a eruditos como Al-Hilli, un destacado teólogo y experto en leyes islámicas, y se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial para referirse a figuras religiosas de gran influencia.

En esencia, un ayatolá es un erudito cuya opinión resulta determinante en la estructura teocrática del régimen iraní, similar en cierta forma a la autoridad que ejercen los clérigos en otras tradiciones religiosas.

El salto al poder: la revolución islámica de 1979

La concentración de poder político en manos de los ayatolás no es casualidad, sino el resultado de un proceso histórico: la revolución islámica de 1978-1979 que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi.

El sha gobernó Irán durante casi cuatro décadas (1941-1979) con el respaldo de potencias occidentales como Estados Unidos y Reino Unido, interesadas en el petróleo persa. Su régimen, aunque impulsó algunos avances como el voto femenino en los años sesenta, se caracterizó por la represión, la censura y el abandono de las comunidades más vulnerables.

Distintos sectores —islámicos, nacionalistas e incluso de izquierda— se unieron para derrocar la monarquía. Una vez conseguido el objetivo, fueron los grupos religiosos liderados por ayatolás, encabezados desde el exilio por Ruhollah Jomeini, quienes tomaron las riendas del país.

Irán se transformó entonces en la República Islámica, un gobierno teocrático que se presenta como ejercido directamente por mandato divino, imponiendo normas sociales y religiosas que hasta hoy restringen derechos humanos. Jomeini se convirtió en el primer líder supremo.

Líder supremo vs. ayatolá: no es lo mismo

Aunque a menudo se usan como sinónimos, ayatolá y líder supremo no significan lo mismo. El primero es un título religioso que pueden ostentar múltiples clérigos; el segundo es un cargo político-religioso que recae en una sola persona.

El líder supremo está por encima de todos los poderes del Estado iraní. Según el artículo 109 de la Constitución, dirige y controla al presidente, el sistema judicial, el Parlamento, las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria, la Policía y la temida Policía de la Moral. En sus manos confluyen la política, la milicia y la religión.

Alí Jamenei: el líder que surgió de la revolución

Alí Hoseiní Jamenei nació en Mashhad el 19 de abril de 1939. Durante la monarquía del sha, se unió a las protestas y fue detenido en múltiples ocasiones, sometido a tortura y exiliado hasta el triunfo de la revolución.

Tras el establecimiento de la república islámica, ocupó cargos clave: viceministro de Defensa, jefe de la Guardia Revolucionaria y director de plegaria en Teherán. Fue presidente de Irán entre 1981 y 1989, y a la muerte de Jomeini ese mismo año asumió como líder supremo, cargo que mantuvo hasta su reciente fallecimiento.

Durante su liderazgo, Jamenei consolidó alianzas estratégicas con grupos como Hezbolá en Líbano, el partido político y paramilitar chiita nacido de la Guardia Revolucionaria iraní.

Mojtaba Jamenei: el heredero en tiempos de guerra

Con la muerte de Alí Jamenei, la sucesión recayó en su hijo Mojtaba, de 56 años, una figura con profundos vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica y las milicias Basij. Reconocido como el principal estratega detrás de la represión de las protestas de 2009, Mojtaba ha operado durante años en las sombras del poder.

Su designación como tercer líder supremo busca garantizar la continuidad del régimen en un momento crítico, cuando Irán enfrenta una guerra abierta con Estados Unidos e Israel. La Guardia Revolucionaria ya ha expresado su lealtad al nuevo dirigente y lanzado ataques en su nombre contra objetivos estadounidenses en la región.

Sin embargo, su liderazgo enfrenta desafíos inmediatos: el presidente Trump lo ha calificado de “peso ligero” y advirtió que “tendrá que obtener nuestra aprobación” si pretende mantenerse en el poder. La pregunta que queda en el aire es si Mojtaba Jamenei logrará consolidar la autoridad que su padre ejerció por más de tres décadas o si la guerra terminará por reconfigurar el mapa político y religioso de Irán.