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Protestas y polémicas ensombrecen el inicio de Milán Cortina 2026
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026 han comenzado en medio de una ola de protestas sociales que han derivado en enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas policiales. Durante los últimos días, las calles de Milán y otras ciudades sedes han sido escenario de movilizaciones masivas organizadas por el autodenominado Comité de los Juegos Olímpicos Insostenibles, que ha logrado reunir a miles de italianos en rechazo al megaevento deportivo.
La violencia escala: cientos de heridos y tensión creciente
En la manifestación del 6 de febrero, previa a la ceremonia inaugural, alrededor de cien agentes policiales resultaron heridos según reportes oficiales. Durante las protestas del 7 de febrero, las imágenes de enfrentamientos “brutales” –como los describieron medios locales– y el uso de fuerza desmedida por parte de la policía contra cientos de manifestantes han generado condena internacional. Las autoridades investigan además posibles actos de sabotaje en la red ferroviaria, incluyendo cortes de cables en una línea de alta velocidad y el hallazgo de una bomba casera en Bolonia, incidentes que recuerdan intentos similares ocurridos durante los Juegos de París 2024.
Las raíces del descontento: sostenibilidad y gentrificación
Los manifestantes articulan su rechazo en cuatro ejes principales:
- Impacto ambiental: Denuncian el uso masivo de nieve artificial –que requiere grandes cantidades de agua y energía– y la tala de árboles en zonas montañosas para infraestructura temporal como la pista de bobsleigh. “Los Juegos ya no son sostenibles desde un punto de vista ambiental ni social, su tiempo se ha acabado”, declaró Francesca Missana, manifestante de 29 años, a France 24.
- Gentrificación acelerada: Señalan el aumento descontrolado en el costo de viviendas debido a beneficios fiscales para extranjeros, no accesibles para la población local.
- Costos inflados del transporte: Critican las obras de infraestructura realizadas exclusivamente para el evento.
- Presencia de ICE: La participación de agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) –encargados de la seguridad de la delegación estadounidense– ha generado especial rechazo por el historial de la agencia en el trato a migrantes. “No solo no me gusta lo que están haciendo a los migrantes, tampoco me gusta lo que están haciendo a los manifestantes”, declaró un joven de 18 años durante las protestas.
La respuesta institucional y el debate sobre el modelo olímpico
Alberto di Monte, uno de los organizadores de las protestas, cuestionó la narrativa oficial: “Estos Juegos se han presentado como sostenibles y sin incidencia en los costes. Pero los miles de millones gastados han servido para construir carreteras y no para proteger a las montañas”.
Mientras los atletas compiten en las instalaciones recién construidas, las protestas plantean una pregunta incómoda para el Comité Olímpico Internacional: ¿ha llegado el momento de reinventar el modelo de los megaeventos deportivos? Las pancartas en las calles de Milán son claras: “¡Recuperemos la ciudad, liberemos las montañas!”.
Los Juegos de Milán Cortina 2026 arrancan así bajo una sombra de conflicto social que podría definir no solo su legado, sino el futuro mismo de las justas olímpicas en un mundo cada vez más consciente de los costes ambientales y sociales del espectáculo deportivo global.









