Internacional
Enero de 2026, el quinto más cálido a nivel global, expone contrastes climáticos extremos entre hemisferios
Enero de 2026 se confirmó como el quinto enero más cálido a nivel global desde que existen registros, con una temperatura media de 12.95 °C, según el último informe del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), dependiente de la Unión Europea. Este valor supera en 0.51 °C el promedio del periodo 1991-2020 y está 1.47 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), acercándose a solo 0.28 °C del récord absoluto establecido en enero de 2025.
El mes estuvo marcado por una dicotomía climática pronunciada: mientras amplias zonas del hemisferio norte enfrentaron frío extremo, el hemisferio sur registró temperaturas récord que avivaron incendios forestales devastadores e inundaciones severas.
Frío histórico en el norte y calor extremo en el sur
Europa experimentó su enero más frío desde 2010, con una temperatura media de −2.34 °C, 1.63 °C por debajo del promedio de referencia. Este descenso fue impulsado por una corriente en chorro polar inusualmente ondulada que permitió la entrada de aire ártico hasta latitudes medias, afectando a Fennoscandia, los Estados Bálticos, Europa del Este, Siberia y el centro-este de Estados Unidos.
En contraste, el hemisferio sur soportó condiciones de calor excepcional. El Ártico registró anomalías térmicas positivas, especialmente en el archipiélago canadiense, Groenlandia y el extremo oriental de Rusia. Asimismo, el sur de América del Sur, el norte de África, Asia Central, Australia y gran parte de la Antártida presentaron temperaturas muy por encima de lo normal. Este calor récord alimentó incendios forestales de intensidad dramática en Australia, Chile y la Patagonia, algunos con saldo fatal.
Precipitaciones extremas y sequías regionales
El patrón de lluvias también reflejó contrastes agudos. Europa occidental, meridional y oriental recibió precipitaciones superiores a lo normal, generando inundaciones y daños significativos en la península ibérica, Italia, los Balcanes occidentales, Irlanda y el Reino Unido. En paralelo, una vasta región que abarcó Europa central, los Estados Bálticos, Finlandia, Escandinavia y parte de Rusia occidental experimentó condiciones más secas de lo habitual.
En el sur de África, fuertes lluvias durante la última semana de enero causaron inundaciones catastróficas, particularmente en Mozambique, con graves impactos humanos y económicos.
Advertencia de una “nueva normalidad” climática
Samantha Burgess, responsable estratégica para el clima del C3S, señaló que enero “ofreció un recordatorio contundente de que el sistema climático puede, en ocasiones, generar simultáneamente tiempo muy frío en una región y calor extremo en otra”. Subrayó que, mientras las actividades humanas continúan impulsando el calentamiento global a largo plazo, estos eventos extremos y simultáneos subrayan la urgencia de fortalecer la resiliencia y las estrategias de adaptación social ante un futuro climático cada vez más inestable.










