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Morena sufre revés en San Lázaro: diputados desechan la reforma electoral de Sheinbaum y obligan al gobierno a activar el ‘Plan B’
La Cámara de Diputados rechazó este miércoles 11 de marzo la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, en una votación que dejó al descubierto las fisuras de la coalición oficialista y obligará al Ejecutivo federal a echar mano de una estrategia alternativa para materializar sus cambios en materia político-electoral.
Con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, el dictamen no alcanzó la mayoría calificada requerida para su aprobación, pese a que Morena sumó seis sufragios más que los 253 diputados que conforman su bancada. La clave del fracaso legislativo estuvo en el comportamiento del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT), aliados tradicionales del partido guinda, que en esta ocasión votaron en contra de la iniciativa junto con la oposición encabezada por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.
Un revés anunciado
La derrota parlamentaria no tomó por sorpresa a la titular del Ejecutivo, quien en días pasados había anticipado la posibilidad de que su propuesta original no prosperara en San Lázaro y adelantó la existencia de un “Plan B” para sortear el obstáculo legislativo.
Sin embargo, hasta antes de la votación, Sheinbaum se había mantenido hermética sobre los detalles de esa estrategia alterna, que ahora deberá revelar tras el revés sufrido en el recinto legislativo. El contenido del plan de reserva es una incógnita, aunque se especula que podría incluir modificaciones vía reglamentos secundarios o el impulso de una nueva iniciativa con cambios sustanciales que permitan recuperar el apoyo de los partidos que hoy le dieron la espalda.
La fragmentación de la coalición
El resultado de la votación evidencia la creciente dificultad del oficialismo para mantener la cohesión de sus socios parlamentarios en un año clave, marcado por las tensiones internas y la proximidad de los procesos electorales. El voto en contra de PVEM y PT representa un mensaje claro de autonomía respecto a la agenda presidencial, en un contexto donde los equilibrios políticos se reconfiguran constantemente.
Por su parte, la oposición celebró el rechazo a la reforma como una victoria que, según sus voceros, “protege la institucionalidad electoral” y frena lo que consideraban un intento de “debilitar a los organismos autónomos”.
El futuro de la reforma
Con el dictamen desechado, el gobierno federal se encuentra ante la necesidad de replantear su estrategia. El anuncio del “Plan B” por parte de Sheinbaum será crucial para entender los siguientes pasos de una administración que busca dejar su huella en el entramado electoral del país, pero que deberá aprender a navegar en un Congreso donde las mayorías ya no son tan sólidas como en el pasado reciente.










