Economía
Trump suspende temporalmente la Ley Jones para abaratar costos energéticos en medio de crisis con Irán
el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó una suspensión temporal de la Ley Jones, una legislación vigente desde 1920 que exige que el transporte marítimo entre puertos estadounidenses sea realizado exclusivamente por embarcaciones de bandera, construcción y propiedad nacional.
La medida, vigente por 60 días, permitirá que buques con bandera extranjera trasladen petróleo crudo, gas natural, combustibles refinados, carbón y fertilizantes, entre otros insumos, entre puertos de Estados Unidos. El objetivo declarado por la administración es reducir los costos de transporte y aliviar la presión sobre los precios de la energía, en un contexto de volatilidad global derivada del cierre del estrecho de Ormuz.
Impacto esperado en los combustibles
De acuerdo con estimaciones de JPMorgan Chase & Co., la flexibilización de la Ley Jones podría traducirse en un ahorro de hasta 10 centavos de dólar por galón de gasolina para los consumidores de la costa este. Actualmente, la legislación encarece el traslado de combustibles desde el Golfo de México hacia refinerías y mercados del noreste, lo que ha llevado a que productos estadounidenses terminen siendo exportados a países como México.
“La Ley Jones impide que la gasolina barata producida en Estados Unidos pueda ser transportada de Houston a Nueva York”, explicó James Lucier, director gerente de Capital Alpha Partners. “En lugar de abastecer el mercado interno, termina vendiéndose en el extranjero”.
La exención también podría beneficiar el transporte de fertilizantes nitrogenados a través del río Mississippi, aunque algunos analistas advierten que la medida podría llegar tarde para impactar la temporada agrícola de primavera.
Contexto de crisis energética global
La decisión de Trump se enmarca en una estrategia más amplia para contener el alza de los combustibles, en un momento crítico para su administración de cara a las elecciones de mitad de mandato. La Agencia Internacional de Energía calificó la situación derivada del conflicto con Irán como “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial”, con el cierre del estrecho de Ormuz —por donde transitan diariamente unos 15 millones de barriles de crudo— como epicentro de la crisis.
El precio del Brent, referencia internacional, escaló este miércoles hasta los 109 dólares en Nueva York, reflejando la tensión en los mercados.
Además de la suspensión parcial de la Ley Jones, la Casa Blanca anunció la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, como parte de un esfuerzo global de 400 millones de barriles. También se evalúa flexibilizar sanciones al crudo ruso y desplegar la Armada para escoltar buques cisterna en el estrecho de Ormuz, aunque sin detalles precisos sobre su implementación.
Justificación oficial y antecedentes
Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, defendió la medida como un paso necesario para “mitigar las perturbaciones a corto plazo en el mercado petrolero”, mientras las fuerzas armadas estadounidenses continúan con la Operación Furia Épica. Subrayó que la exención busca garantizar el suministro energético a instalaciones militares, consideradas prioritarias para la seguridad nacional.
No es la primera vez que se recurre a esta figura. El expresidente Joe Biden aplicó una suspensión similar en 2022, tras el paso del huracán Fiona, para facilitar el envío de combustible a Puerto Rico.
Controversia y defensa de la industria naval
La decisión ha generado reacciones encontradas. Mientras sectores vinculados al consumo energético ven con buenos ojos la medida, representantes de la industria naval y aliados legislativos han expresado su preocupación por el debilitamiento de una ley que consideran estratégica para la capacidad marítima y la soberanía económica del país.
Un funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato, aseguró que la exención es estrictamente temporal y no afectará a la industria naval nacional a largo plazo. “Lo que está en juego ahora es garantizar el suministro eficiente de energía en un contexto de emergencia”, puntualizó.
La medida estará vigente por 60 días, mientras la administración Trump evalúa los efectos del conflicto internacional y busca equilibrar las necesidades del mercado interno con las exigencias de seguridad nacional.










