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El mapa se reconfigura: dos bloques ideológicos dividen a América Latina en 2026

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A sólo tres meses de 2026, el tablero geopolítico internacional ha dejado de regirse por coordenadas geográficas o intereses comerciales. Hoy, las alianzas se tejen con hilo ideológico: por un lado, el Movimiento en Defensa de la Democracia, al que se ha adherido México; por el otro, el Escudo de las Américas, una plataforma impulsada por la administración de Donald Trump que excluye deliberadamente a los gobiernos de izquierda.

Un escudo que excluye a sus socios históricos

En marzo pasado, Estados Unidos organizó la cumbre regional del Escudo de las Américas, un foro centrado en seguridad, migración y lucha contra el crimen organizado. La sorpresa llegó con la lista de invitados: México, Brasil y Colombia —tradicionales socios estratégicos de Washington— no fueron convocados.

En su lugar, la Casa Blanca recibió a los presidentes de Argentina (Javier Milei), El Salvador (Nayib Bukele) y Chile (José Antonio Kast), junto con otros nueve países de gobiernos afines: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.

Analistas interpretaron el gesto como una actualización de la Doctrina Monroe: Trump busca reorganizar la región bajo el principio de “América para los americanos”, pero solo para aquellos que comparten su visión sobre el uso de la fuerza, la intervención militar y el rol del Estado.

Barcelona: la cumbre de los que quedaron fuera

Sin perder tiempo, el gobierno de Claudia Sheinbaum se integró a la otra coalición emergente. Este sábado, Barcelona fue sede de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, encabezada por el presidente español Pedro Sánchez y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Una docena de líderes progresistas coincidieron en un diagnóstico: la ONU ha dejado de ser efectiva.

“La ONU no puede permanecer en silencio ante las guerras y las crisis globales”, advirtió Lula, quien criticó que el organismo haya traicionado sus propios principios fundacionales. Sánchez, por su parte, llamó a no resignarse ante “la normalización del uso de fuerza” en la política internacional.

Las propuestas concretas incluyen una reforma integral del Consejo de Seguridad para dar representación a regiones como África —respaldo explícito del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa— y la posibilidad de que, por primera vez, una mujer asuma la secretaría general en sustitución de António Guterres.

Cuba y el 10% militar: la agenda de Sheinbaum

En ese escenario, la presidenta mexicana impulsó una declaración contra cualquier intervención militar en Cuba, defendiendo los principios históricos de no intervención y autodeterminación. Además, recuperó su propuesta de destinar el 10% del gasto militar global a programas de reforestación, como herramienta para atacar las causas estructurales de la desigualdad.

La situación de la isla fue el eje de la cumbre. Varios mandatarios respaldaron a Cuba y exigieron el fin del bloqueo económico, en un claro contrapunto a la retórica de Trump.

¿Un frente anti-Trump o una alternativa global?

Aunque el encuentro de Barcelona ha sido leído como una respuesta directa a la gestión autoritaria del presidente estadounidense, el colombiano Gustavo Petro matizó: “No se trata de un frente contra nadie, sino de construir una alternativa global”.

No obstante, Lula fue más incisivo al rechazar el regreso de liderazgos que imponen reglas unilaterales. Su frase final sonó como un eslogan de época: “No queremos más emperadores”.