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Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, llega este jueves a México en medio de tensión bilateral por lucha antinarco
El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, arribará este jueves 21 de mayo de 2026 a México en una visita oficial que se produce en un momento especialmente tenso para la relación bilateral, marcado por el creciente endurecimiento de Washington hacia el gobierno mexicano en materia de combate al narcotráfico.
Se trata del primer desplazamiento de un alto cargo estadounidense al país en lo que va del año, después de la visita que realizó el secretario de Estado, Marco Rubio, en septiembre del año pasado. Mullin, quien asumió el cargo hace menos de dos meses, llega en un contexto muy distinto al de su antecesora, Kristi Noem, debido al aumento de las fricciones en las últimas semanas en el ámbito de seguridad.
Expectativa por posible reunión con Sheinbaum
La expectativa es máxima en torno a si el funcionario estadounidense se reunirá con la presidenta Claudia Sheinbaum, tal como lo hizo Noem en su momento. Al respecto, la mandataria mexicana adelantó que el encuentro servirá para mantener la coordinación en materia de seguridad, aunque reiteró que cualquier forma de colaboración deberá basarse en el respeto irrestricto a la soberanía nacional.
Además de Mullin, está previsto que el próximo lunes viaje a México Sarah Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos –conocida como la “zar antidrogas”–, lo que refuerza el interés de Washington por intensificar la presión en la lucha contra el crimen organizado.
Estas visitas de alto nivel dan seguimiento a la conversación telefónica que sostuvieron el viernes pasado Sheinbaum y su homólogo estadounidense, Donald Trump, un diálogo que la presidenta calificó como “cordial y excelente”.
El trasfondo: acusaciones contra funcionarios de Sinaloa
La llamada ocurrió en un momento particularmente delicado, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentara una acusación formal contra diez altos funcionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, por delitos de narcotráfico y posesión de armas. Fue la primera vez que Washington exigió la detención urgente de políticos en activo al vincularlos con el Cártel de Sinaloa, lo que provocó un auténtico terremoto político en México cuyas réplicas aún no cesan.
La crisis escaló después de que dos de esos funcionarios —los exresponsables de seguridad y finanzas del estado— se entregaran la semana pasada a las autoridades estadounidenses, lo que avivó los rumores sobre una posible cooperación con la justicia del vecino país. Hasta el momento, el gobierno federal mexicano ha rechazado extraditar a los señalados, argumentando que Estados Unidos no ha presentado las pruebas necesarias para justificar su detención urgente.
Dudas sobre el papel de la CIA en México
A este complejo escenario se suma la incertidumbre en torno al presunto papel de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en México. La semana pasada, una noticia señaló que la muerte de un miembro del Cártel de Sinaloa, ocurrida en marzo, habría sido en realidad un “asesinato selectivo facilitado” por inteligencia estadounidense.
Sheinbaum calificó esa versión como “ficción”, y la propia CIA la negó en una inusual declaración pública. Sin embargo, la polémica reavivó el debate sobre la supuesta política injerencista de Estados Unidos en el país, en un momento en que cualquier roce diplomático adquiere dimensiones mayúsculas.











