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El misterio del vuelo de ‘El Mayo’: ¿Operación del FBI o pacto entre cárteles?
El 25 de julio de 2024, un avión con matrícula alterada despegó de una pista clandestina en Sinaloa con dos pasajeros a bordo que cambiarían el tablero del narcotráfico en América del Norte: Ismael ‘El Mayo’ Zambada, fundador y líder histórico del Cártel de Sinaloa, y Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
Casi dos años después, el caso ha derivado en un conflicto diplomático que tensa la relación entre México y Estados Unidos. La Fiscalía General de la República (FGR) presentó esta semana nuevos hallazgos que apuntan a una posible operación del FBI en territorio mexicano sin autorización, un escenario que el entonces embajador estadounidense, Ken Salazar, negó rotundamente en su momento.
La versión oficial y la confesión periodística
El 25 de julio de 2024, el avión aterrizó en El Paso, Texas, con Zambada esposado y bajo custodia de las autoridades estadounidenses. La versión que circuló inicialmente fue que se trataba de una entrega voluntaria orquestada por Guzmán López, quien habría engañado a su socio para llevarlo a la reunión donde finalmente fue capturado.
Sin embargo, la historia dio un giro cuando el periodista Luis Chaparro publicó un reportaje en el que, según la FGR, el FBI habría reconocido que la operación fue suya. Esta revelación choca directamente con las declaraciones públicas de Ken Salazar, quien afirmó categóricamente que su gobierno no participó y que todo fue “un asunto entre cárteles”.
La pregunta que ahora flota en el ambiente diplomático es inevitable: si el FBI admite su participación, ¿mintió el embajador? Y de ser así, ¿qué implica para la relación bilateral?
La trama detrás del vuelo
La FGR ha reconstruido minuciosamente lo que ocurrió ese día. El avión utilizado —un modelo de la década de 1970— había sido modificado exhaustivamente para evitar cualquier rastro: pintura nueva, sistema de luces alterado, motor cambiado, tanques de combustible modificados y, lo más revelador, el número de serie borrado y reemplazado. El plan de vuelo también fue falsificado.
Los investigadores mexicanos lograron identificar la pista clandestina de despegue en Sinaloa y el lugar exacto donde se realizó la reunión en la que Zambada fue privado de su libertad. En ese mismo sitio, dos de sus escoltas desaparecieron y Héctor Melesio Cuén, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, resultó herido de muerte.
La agencia de navegación aérea mexicana, Seneam, entregó un elemento clave: el audio de la comunicación entre el piloto y la torre de control del aeropuerto de Ciudad Juárez, Chihuahua, cuando solicitó el código transponder para cruzar a Estados Unidos. Ese registro permitió identificar al piloto, quien fue detenido en México y posteriormente “expulsado” a Estados Unidos como parte de las entregas de capos.
Las trabas a la investigación mexicana
En agosto de 2024, personal de la FGR viajó a El Paso, Texas, y al aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, para inspeccionar la aeronave. El resultado fue desalentador: las autoridades estadounidenses les impidieron tomar fotografías y negaron proporcionar los datos del piloto. Solo informaron que este había solicitado ser deportado de inmediato a México.
La FGR documentó además que, en distintas ocasiones, las autoridades de Estados Unidos proporcionaron información falsa o imprecisa sobre la identificación del avión, lo que complicó aún más las pesquisas.
Tres violaciones que remecen la diplomacia
La Fiscalía identifica tres problemas fundamentales en el caso, de confirmarse la participación del FBI:
- Violación de soberanía: Ningún país puede operar con agentes en territorio extranjero sin autorización expresa. Si el FBI actuó en Sinaloa sin permiso, se habría cometido una grave infracción al derecho internacional.
- Pacto al margen de la ley: La operación no habría seguido los canales legales establecidos entre ambas naciones para la cooperación en materia de seguridad.
- Falsedad diplomática: El embajador Ken Salazar habría negado públicamente lo que, según el reportaje, el FBI reconoce en privado. En términos diplomáticos, la buena fe es un principio irrenunciable: los gobiernos no pueden mentirse entre sí.
El pulso por la extradición
México no solo investiga: también solicitó formalmente la extradición de ‘El Mayo’ Zambada para ser juzgado en territorio nacional por tres causas penales relacionadas con delincuencia organizada y delitos contra la salud. En total, el líder del Cártel de Sinaloa enfrenta 32 investigaciones abiertas en México con órdenes de aprehensión vigentes.
La respuesta de Estados Unidos fue contundente: negativa. El argumento es que Zambada ya enfrenta un proceso en una corte de distrito estadounidense, lo que, según las autoridades de ese país, impide atender el pedido mexicano.
Una investigación que no se detiene
Desde aquel 25 de julio de 2024, la FGR ha abierto siete carpetas de investigación que incluyen delitos como homicidio, secuestro, desaparición forzada y posibles irregularidades cometidas por autoridades mexicanas en el manejo de la escena del crimen.
El expediente acumula ya 153 entrevistas, mil 288 informes y 124 dictámenes periciales en distintas especialidades. La Fiscalía ha solicitado formalmente a Estados Unidos, a través de los mecanismos de cooperación internacional, toda la información relacionada con el caso.
“De acreditarse la participación de agencias extranjeras, podría establecerse responsabilidad penal contra las personas involucradas”, advirtió la FGR en su conferencia, dejando claro que las investigaciones continúan y que el desenlace de este capítulo aún está lejos de escribirse.
Un caso que trasciende al narco
Más allá de la captura de uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, el caso de ‘El Mayo’ Zambada ha destapado una crisis de confianza entre dos países que comparten una frontera de más de tres mil kilómetros y una historia de cooperación en seguridad que ahora parece tambalearse.











