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El Premio Pascal abre el debate en Francia: ¿debe la inteligencia artificial formar parte del proceso creativo literario?
¿Puede un escritor recurrir a la inteligencia artificial en su proceso creativo? La pregunta, clara y controvertida, divide opiniones: para muchos la única respuesta es no, porque usar esta herramienta constituye una forma encubierta de hacer trampa. Sin embargo, un nuevo premio literario en Francia ha abierto el debate al otorgar, por primera vez en la historia, un reconocimiento institucional a los autores que utilicen esta tecnología como acompañamiento para escribir una novela.
Se trata del Premio Pascal, un galardón abierto que acepta e incentiva el uso de grandes modelos de lenguaje como Gemini, ChatGPT o DeepSeek para acompañar a un autor en el proceso de terminar un libro. La misión de esta iniciativa es reconocer que la inteligencia artificial ya es parte de nuestra vida y que, más allá de prohibirla, debemos aprender a usarla de manera correcta.
Desde la publicación de las bases del premio, la discusión pública no se ha hecho esperar. Y es que el galardón surge en un contexto en el que instituciones prestigiosas como la Academia Goncourt y escritores de la talla de Margaret Atwood o Kazuo Ishiguro han liderado demandas colectivas contra las empresas tecnológicas de IA, sosteniendo que no solo son antiéticas, sino que no respetan los derechos de autor.
A lo anterior se suma que recientemente dos premios literarios de gran envergadura se desacreditaron debido a que a sus respectivos ganadores se les acusó de usar herramientas generativas para escribir sus obras. Lo curioso es que, para determinarlo, en ambos casos se empleó un programa de IA que detecta qué porcentaje de un texto está escrito por inteligencia artificial.
En qué consiste el Premio Pascal
El Premio Pascal fue ideado por los empresarios y académicos Philippe Rodríguez, Albin Serviant y Gilles Mentré. Las tres figuras revelaron a diversos medios que la intención primordial de la iniciativa es reconfigurar la relación entre la tecnología y el arte y, en el caso de la literatura, darles a los escritores la oportunidad de usar la inteligencia artificial no para copiar, sino para mejorar sus prácticas creativas.
Para estos tres hombres, los modelos de lenguaje pueden ayudar a expandir las posibilidades de un libro. Más que sustituir al escritor y borrar su legado humano, las máquinas ofrecen oportunidades de colaboración que permanecen inexploradas, porque las personas importantes en el mundo de las letras se obstinan en prohibir en vez de abrir los puentes y ver qué pueden aportar estas nuevas fronteras.
En ese sentido, las reglas para participar son claras. Podrán concursar novelas de ficción y ensayos de no ficción escritos en francés cuya temática se centre en los desafíos ecológicos, sociales o éticos que la humanidad enfrenta en el presente. Además de presentar un documento de cuatro mil caracteres que explique los pormenores del proyecto, los postulantes deberán detallar en otro documento qué IA usaron, de qué manera y cómo colaboraron con ella.
Respecto al premio, aunque el ganador no recibirá apoyo económico, sí podrá publicar su manuscrito y tendrá a su disposición una extensa campaña mediática para darle visibilidad a su obra y demostrar que la literatura humana y el uso de la IA no están peleados.
Dos escándalos literarios por uso de IA
Tras la publicación de las bases del Premio Pascal, la discusión en diferentes círculos no se hizo esperar. Para muchas personas, su existencia equivale a celebrar el plagio, porque la IA no es otra cosa que una compilación de textos humanos. Por otro lado, varios expertos han denunciado la gran contradicción de la iniciativa, ya que premiará novelas que señalen problemáticas ecológicas usando una tecnología que amenaza con dejar sin agua a la humanidad.
A estas críticas se suma que el galardón coexiste con un momento de gran crisis en el mundo literario debido a dos escándalos. El más sonado sucedió hace unos meses en Francia, cuando la novela Era esto o morir, del escritor canadiense Thélyson Orélien, ganó el prestigioso Premio de Novela Fnac. Tras pasar el escrito por el programa Pangram, un grupo anónimo reveló en Le Monde que el texto había sido escrito casi en su totalidad por inteligencia artificial. Aunque el autor lo negó categóricamente, le retiraron el reconocimiento.
El mundo de habla hispana no está alejado de esta controversia. Tras conocerse al ganador del Premio a la Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, el periódico El País publicó un artículo según el cual, al pasar la obra ganadora, Dónde el agua trabaja, por Pangram, el resultado arrojó que su autor, David Silva Rojas, habría sacado más del 99% de la obra de la IA. El escritor negó haber usado la herramienta y las editoriales suspendieron momentáneamente la premiación en España para deliberar qué tan ciertas o falsas son estas acusaciones.
Como respuesta a tantas controversias, y para impulsar a aquellos artistas que solo usan sus manos y su cabeza para escribir, la plataforma de autopublicación Librinova creó la etiqueta “escrito por humano”. Para obtener este sello de prestigio, los autores tendrán que pasar su texto por un detector de IA y luego entrevistarse con un experto en el campo que determinará en qué consistió el proceso creativo del autor.











