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Internacional

Estampida en partido de fútbol deja al menos 125 muertos en Indonesia

Al menos 125 personas murieron en una estampida durante un partido de fútbol en Indonesia después de que la policía hubiera lanzado gases lacrimógenos a los hinchas que protestaban, reportaron las autoridades.

Además, unas 180 personas resultaron heridas.

Los hechos ocurrieron después de que Arema FC hubiera hubiera perdido el ecuentro ante su principal rival, el Persebaya Surabaya en Java Oriental.

Los videos muestran a los fanáticos corriendo hacia el campo después del silbatazo final.

Acto seguido, la policía disparó gases lacrimógenos, provocando una estampida multitudinaria y casos de asfixia, dijo Nico Afinta, jefe de policía en Java Oriental.

Dos policías están entre los muertos, agregó.

“Treinta y cuatro personas murieron dentro del estadio y el resto murió en el hospital”, dijo Afinta.

“Salieron a un punto en la salida. Luego hubo una acumulación, en el proceso de acumulación hubo dificultad para respirar, falta de oxígeno”.

Los videos en las redes sociales parecen mostrar cuerpos sin vida en el suelo.

La FIFA, el organismo rector del fútbol mundial, ha señalado en distintas ocasiones que la policía no deben llevar ni utilizar “gas de control de multitudes” en los partidos.

La asociación de fútbol de Indonesia (PSSI) dijo que había iniciado una investigación y agregó que el incidente había “manchado el rostro del fútbol indonesio”.

“Solo se escuchaban disparos”

Muhamad Dipo Maulana, de 21 años y quien se encontraba en las tribunas del estadio, le dijo a la BBC que después de que terminó el juego, algunos fanáticos de Arema salieron al campo para protestar con los jugadores del equipo local, pero fueron interceptados de inmediato por la policía y “golpeados”.

“Entonces se metieron otros hinchas para protestar por lo que estaba haciendo la policía y la situación se volvió tensa”, relató Dipo Maulana.

“Y fue en ese momento en el que la policía apareció con perros, escudos y soldados”, agregó.

Él afiirma que llegó a escuchar más de 20 disparos de gases lacrimógenos que iban dirigidos hacia las personas que estaban en la tribuna.

“Había mucho, ¡bang, bang, bang! El sonido era continuo y rápido. Se escuchaba muy duro y estaba dirigido a todas las gradas”, agregó.

Dipo dijo que vio mucho caos, la gente corriendo por el pánico y asfixiadas mientras intentaban salir del estadio.

“Habían muchos niños y ancianos que resultaron afectados por los gases lacrimógenos”, concluyó.

No es la primera vez

La violencia en los partidos de fútbol no es una novedad en Indonesia: el Arema FC y Persebaya Surabaya son rivales desde hace mucho tiempo.

Como lo señalan varios medios locales, a los seguidores del Persebaya Surabaya se les había probihido comprar boletos para el juego por temor a enfrentamientos.

A pesar de ello, el propio ministro de Seguridad, Mahfud MD, informó en su cuenta de Instagram que se habían vendido 42.000 entradas para el partido en el estadio de Kanjuruhan.

El presidente pidió que esta sea la “última tragedia futbolística en la nación”al ordenar que todos los juegos de la Liga 1 se detengan en espera de una investigación.

Lo que ocurrió en Indonesia es el ultimo suceso de una larga lista de desastres en los estadios.

En 1964, un total de 320 personas murieron y más de 1.000 resultaron heridas durante una estampida cuando se disputaba un cupo para los juegos olímpicos de ese año entre Perú-Argentina en Lima.

En 1985, 39 personas murieron y 600 resultaron heridas en el estadio Heysel de Bruselas, Bélgica, cuando los aficionados fueron aplastados contra un muro que luego se derrumbó durante la final de la Copa de Europa entre Liverpool (Inglaterra) y Juventus (Italia).

En el Reino Unido, se desarrolló un flechazo en el estadio de Hillsborough en Sheffield, que resultó en la muerte de 97 fanáticos del Liverpool que asistieron a la semifinal de la Copa FA del club contra Nottingham Forest.

Con información de BBC

Internacional

Biden respalda a estudiantes que protestan por guerra en Gaza, pero dice que ‘no hay derecho al caos’

El presidente Joe Biden defendió el derecho de los estudiantes estadounidenses a protestar en contra de la guerra entre Israel y Hamás, pero consideró que se deben realizar de manera pacífica ya que esto permitirá que “el orden prevalezca”.

“Hay derecho a protestar, pero no derecho a causar caos”, dijo Biden en la Casa Blanca.

“El vandalismo, la entrada ilegal, romper ventanas, cerrar campus, forzar la cancelación de calases y graduaciones, nada de esto es una protesta pacífica”, añadió.

El mandatario estadounidense consideró que las protestas lo han llevado a analizar su enfoque de la guerra. Sin embargo, esta situación podría representar una amenaza para su reelección.

Los enfrentamientos han puesto de relieve el creciente descontento entre los progresistas, los jóvenes y los musulmanes y árabes estadounidenses sobre la guerra, y la profunda grieta dentro del propio partido demócrata sobre su manejo del problema. Incluso la guerra entre Israel y Hamas en Gaza se ha convertido en un lastre para la posición política de Biden, ya que lo expone a ataques de ambos lados y con encuestas que muestran que los votantes están perdiendo la confianza en su enfoque.

Hasta ahora los campamentos propalestinos se han extendido a al menos 100 universidades en 30 estados y Washington, DC, desde que los manifestantes erigieron por primera vez tiendas de campaña en el patio de Columbia el 17 de abril.

Incluso el presidente Biden trató de encontrar un equilibrio entre lo que dijo que eran “dos principios estadounidenses fundamentales”, el derecho a la libertad de expresión y “el estado de derecho”.

“Ambos deben ser defendidos. No somos una nación autoritaria en la que silenciamos a la gente o aplastamos la disidencia. Pero tampoco somos un país sin ley. Somos una sociedad civil y el orden debe prevalecer”, mencionó.

Al ser cuestionado sobre si la Guardia Nacional debería intervenir como algunos republicanos han sugerido, Biden dijo “no”. También se lanzó contra la intimidación antisemita, contra los estudiantes judíos o las amenazas contra los musulmanes.

“No debería haber lugar en ningún campus, ni lugar en Estados Unidos para el antisemitismo o las amenazas de violencia contra los estudiantes judíos”, indicó.

“No hay lugar para el discurso de odio o la violencia de ningún tipo, ya sea antisemitismo, islamofobia o discriminación contra los árabes estadounidenses o los estadounidenses palestinos”, agregó.

La represión de la policía en EU

Los administradores universitarios han luchado por abordar las protestas, enfrentándose a las críticas de donantes y políticos de ambos lados del debate. Algunos consideran que la represión policiaca es una respuesta de mano dura a los jóvenes activistas y otros acusan a las escuelas de hacer la vista gorda a los estudiantes judíos que dicen que están siendo amenazados por la intimidación antisemita.

Las protestas en los campus de Estados Unidos se han intensificado en las últimas semanas, esto en solidaridad con los estudiantes de la Universidad de Columbia que fueron arrestados después de construir un campamento que, según los administradores, rompió múltiples políticas escolares e intimidó a los estudiantes judíos.

Evidentemente esto no intimido a los manifestantes, ya que incluso se arriesgaron a la expulsión para atrincherarse en un edificio. Sin embargo, el movimiento terminó en una redada policial el martes por la noche y el arresto de 119 personas.

Por su parte, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Eric Adams, señaló que los estudiantes han sido influenciados por “agitadores externos profesionales” para volverse cada vez más violentos. También la policía ha estado preocupada por una “integración de la retórica” asociada con el terrorismo, así lo explicó la comisionada adjunta Rebecca Weiner para la inteligencia y la lucha contra el terrorismo a los periodistas.

Las protestas han sido un desafío personal para Biden, ya que tendrá que convencer a los votantes jóvenes y progresistas consternados por su apoyo a Israel para reforzar sus posibilidades en la revancha de las elecciones generales de noviembre con el republicano Donald Trump.

Además, los republicanos se han apoderado de las imágenes para criticar a Biden y pintar una imagen de una nación que dicen que ha visto crecer la anarquía y el desorden bajo su administración. Incluso la noche del pasado martes, Trump llamó a Fox News cuando la policía entró en el campus de Columbia, diciendo que Biden había erosionado el apoyo bipartidista a Israel.

Por ahora Biden ha estado presionando a Israel y Hamas para que acuerden un alto el fuego, un primer paso hacia la resolución de su conflicto, y para que más ayuda entre en Gaza para aliviar la crisis humanitaria, medidas que podrían ayudar a abordar la reacción política interna.

Israel ha librado una guerra de casi siete meses, después de que Hamas, un grupo designado como organización terrorista por los Estados Unidos y la Unión Europea, lanzara un ataque que mató a mil 200 personas. Mientras que las autoridades de Gaza, administrada por Hamas, dicen que más de 34 mil palestinos han sido asesinados.

Con información de Bloomberg

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Internacional

Ven más estadounidense a China como enemigo

La preocupación por la creciente influencia de China entre los estadounidenses está en aumento, según una encuesta reciente del Pew Research Center.

El estudio, publicado esta semana, revela un cambio significativo en la percepción de China por parte de los ciudadanos estadounidenses. Cuatro de cada diez ahora consideran a China como un enemigo, en contraste con un año atrás, cuando la mayoría la veía como un competidor o socio. Este cambio representa un aumento de 13 puntos desde el año anterior, según el centro de investigación no partidista con sede en Washington.

La encuesta destaca que el 83 por ciento de los adultos estadounidenses mantienen opiniones negativas sobre China, con un aumento del 4 por ciento en aquellos que tienen opiniones muy desfavorables desde el año pasado.

Los eventos recientes, como la reunión entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente ruso Vladimir Putin en Moscú, han elevado aún más las preocupaciones. El 62 por ciento de los encuestados ve la asociación entre China y Rusia como un problema grave para Estados Unidos, un aumento significativo desde el año pasado y niveles similares a los observados después de la invasión de Ucrania en 2022.

Además, las tensiones entre China continental y Taiwán también son motivo de preocupación, con un aumento del 19 por ciento en aquellos que ven este conflicto como muy grave en comparación con hace dos años.

Las políticas de derechos humanos de China también son una preocupación importante para aproximadamente la mitad de los estadounidenses.

A pesar de los esfuerzos de la administración para gestionar la competencia con China de manera responsable, como las recientes visitas del secretario de Estado, Antony Blinken, y la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, a China, el presidente Joe Biden ha mantenido una postura firme en la competencia con China, compitiendo en este aspecto con el expresidente Donald Trump.

Según la encuesta realizada a 3,600 adultos estadounidenses entre el 1 y el 7 de abril, aproximadamente la mitad cree que limitar el poder y la influencia de China debería ser una de las principales prioridades de la política exterior de Estados Unidos, reflejando la persistente preocupación sobre este tema en la sociedad estadounidense.

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Internacional

Policía desmantela campamento de protesta propalestino en la Universidad de California

La policía retiró barricadas este jueves y empezó a desmantelar un campamento de manifestantes propalestinos en el campus de UCLA después de que cientos de inconformes desafiaran las órdenes policiales de que se marcharan, 24 horas después de que contra manifestantes atacaran el campamento en el campus.

La intervención de madrugada ocurrió después de que los agentes amenazaran a través de altoparlantes durante horas con hacer detenciones si la gente no se dispersaba.

Cientos de personas se habían congregado en el campus, tanto dentro del campamento atrincherado como alrededor como muestra de apoyo.

Se oían helicópteros policiales sobrevolando la zona y el estallido de las granadas aturdidoras, que producen un destello luminoso y un ruido fuerte para desorientar y aturdir a la gente, mientras la policía avanzaba y la gente coreaba “dónde estaban ustedes anoche”.

¿Cuáles son las exigencias de los campamentos de protesta en universidades de EU?

La policía desmontó de forma metódica la barricada de contrachapado, palés, cercas de metal y contenedores de basura, y abrieron un hueco hacia las docenas de carpas de manifestantes. La policía también empezó a retirar pérgolas y carpas.

Los manifestantes sostenían paraguas a modo de escudo ante docenas de policías. Algunos advirtieron a sus compañeros de protesta que tuvieran agua preparada por si la policía empleaba gas lacrimógeno u otras sustancias irritantes.

La noche anterior, la policía y los responsables de la Universidad de California en Los Ángeles esperaron horas antes de detener el ataque de los manifestantes contrarios. Esa demora fue condenada por alumnos musulmanes y el gobernador de California, Gavin Newsom.

Los manifestantes habían reconstruido el miércoles por la tarde las barreras en torno a sus carpas ante la mirada de policías estatales y del campus.

Los campamentos de protesta que exigen a las universidades que dejen de hacer negocios con Israel o con compañías que apoyan la guerra en Gaza se han extendido por los campus de todo el país, en un movimiento estudiantil que no se había visto este siglo.

La respuesta policial ha sido similar a la de hace varias décadas en contra de movimientos mucho más grandes que protestaban contra la guerra de Vietnam.

En Medio Oriente, la televisora estatal iraní emitió imágenes en vivo de la intervención policial, al igual que la cadena panárabe qatarí Al Jazeera. Las imágenes en vivo de Los Ángeles también se emitieron en televisoras israelíes.

El tenso pulso en UCLA se produjo la noche siguiente de que manifestantes contrarios instigaran episodios de violencia en el mismo lugar.

La presencia policial y las advertencias continuadas eran un contraste respecto a las escenas de la noche anterior, cuando manifestantes contrarios atacaron el campamento propalestino, arrojaron conos de tráfico, rociaron gas lacrimógeno y arrancaron barreras.

Los choques continuaron durante varias horas antes de que la policía interviniera, aunque no se hicieron detenciones.

Al menos 15 manifestantes sufrieron lesiones, y la tibia respuesta de las autoridades fue criticada por líderes políticos, estudiantes musulmanes y grupos activistas.

En otros lugares, la policía hizo detenciones en Nueva Hampshire y retiró carpas en el Dartmouth College, mientras que en Oregon llegaron agentes al campus de la Universidad Estatal de Portland mientras los responsables del centro intentaban poner fin a la ocupación de la biblioteca iniciada el lunes.

Con información de El Financiero

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