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Blatter respalda boicot a la sede estadounidense del Mundial 2026 por “abusos” migratorios y clima político
El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, ha amplificado un llamado a boicotear los partidos del Mundial 2026 que se disputen en Estados Unidos, respaldando las críticas del reconocido jurista suizo Mark Pieth sobre el clima político y las políticas migratorias bajo la administración del presidente Donald Trump. En su posicionamiento, Blatter excluyó expresamente a las otras dos sedes, México y Canadá, del llamado a la abstención.
A través de sus redes sociales, Blatter compartió y apoyó una entrevista concedida por Pieth —quien fuera jefe del Comité Independiente de Gobernanza de la FIFA— al diario suizo Der Bund. En ella, Pieth, destacado abogado especialista en combate a la corrupción, cuestiona abiertamente la elección de Estados Unidos como sede.
“Lo que estamos viendo en el plano interno —la marginación de los opositores políticos, los abusos de los servicios de inmigración, etc.— difícilmente anima a los aficionados a ir allí”, afirmó Pieth, refiriéndose de manera directa a las políticas implementadas por el gobierno de Trump.
Advertencia con precedente inmediato: el operativo del Super Bowl
La advertencia de Pieth y Blatter encuentra un eco tangible en el presente inmediato. Con motivo del Super Bowl que se celebrará este fin de semana en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, las autoridades han confirmado que agentes del Servicio de Control de Inmigración (ICE) realizarán tareas en las inmediaciones del estadio. Este operativo es citado como un precedente alarmante de lo que podría esperar a los aficionados internacionales durante el Mundial.
“Y si lo anterior se hará en uno de los espectáculos más multitudinarios, no debe sorprender que se aplicaría también en los estadios en los que se realicen los juegos del Mundial 2026”, señala el análisis que ambos respaldan.
Un llamado a ver el torneo desde casa
El mensaje final de Pieth, secundado por Blatter, es directo: recomiendan a los aficionados evitar viajar a Estados Unidos. “De todos modos, verán mejor por televisión”, afirmó Pieth en tono sarcástico, añadiendo una sombría advertencia: “A su llegada, los aficionados deben esperar que, si no se comportan correctamente con las autoridades, serán enviados de inmediato de vuelta a casa. Si tienen suerte…”.
Este llamado, proveniente de dos figuras con profundo conocimiento del entramado institucional del fútbol mundial —una de ellas, Blatter, su ex máxima autoridad—, inyecta un desafío político de alto perfil a la narrativa oficial del torneo. Mientras la FIFA y el comité organizador promueven un mensaje de unidad y celebración, esta crítica subraya cómo el evento podría verse ensombrecido por las tensiones políticas domésticas y las controversias en materia de derechos humanos y libertades en la principal sede del mundial.









