Internacional
Científicos detectan fractura interna en placa del Pacífico
La belleza de los paisajes terrestres —cordilleras, montañas y volcanes— es también el reflejo de la constante actividad de las placas tectónicas, cuyos choques, roces y movimientos moldean el planeta, aunque también generan terremotos. Ahora, un equipo de investigadores ha identificado una fractura significativa en el interior de una microplaca ubicada frente al noroeste del océano Pacífico, un hallazgo que arroja nuevas luces sobre una de las regiones con mayor riesgo de megaterremoto en América del Norte.
Una grieta profunda de 75 kilómetros
La placa de Juan de Fuca, una microplaca que abarca aproximadamente 250 mil kilómetros cuadrados —una superficie minúscula frente a los casi 76 millones de kilómetros cuadrados de la placa Norteamericana—, se desliza lentamente bajo esta última. Su movimiento está directamente vinculado con la zona de subducción de Cascadia, una enorme falla de unos mil 126 kilómetros de longitud considerada desde hace décadas como una de las regiones con mayor riesgo sísmico del continente.
Los científicos detectaron una fractura interna de unos 75 kilómetros de longitud dentro de la placa oceánica. No se trata de una grieta visible a simple vista, sino de un desgarro profundo que corta parcialmente la placa mientras continúa su proceso de hundimiento bajo la placa Norteamericana. En términos simples, es como si la placa comenzara a reacomodarse desde su propio interior.
¿Qué implica este hallazgo?
De acuerdo con especialistas consultados, esta fractura podría ser un indicio de que ciertos sectores de la zona de subducción se están debilitando. Sin embargo, los investigadores advierten que no es posible predecir cuándo ocurrirá un evento sísmico relacionado con esta dinámica.
“No, no se podría saber”, reconocen los expertos. No obstante, el hallazgo proporciona información valiosa para comprender la ya compleja dinámica geográfica de la región. “Suena cursi, casi que a inteligencia artificial, pero estamos siendo testigos de manifestaciones geológicas interesantes”, señalaron los científicos involucrados en el estudio.
El descubrimiento abre nuevas preguntas sobre el comportamiento de las zonas de subducción y subraya la importancia de continuar monitoreando una región donde convergen la actividad tectónica y el riesgo para millones de habitantes en la costa noroeste de América del Norte.











