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El vinilo renace como fenómeno de masas: más de mil millones de dólares en ventas en Estados Unidos
En 2025, la industria musical estadounidense vivió un fenómeno que pocos esperaban: las ventas de discos de vinilo generaron una derrama superior a los mil millones de dólares. Una cifra que no se veía desde los años ochenta, cuando el formato reinaba en un mundo sin plataformas de streaming, hoy el canal dominante para el consumo de música.
El regreso del vinilo, sin embargo, no responde únicamente a la nostalgia. Los datos indican que gran parte del impulso proviene de artistas contemporáneos y de una estrategia de comercialización que ha sabido explotar el valor del objeto físico.
Taylor Swift y la fórmula de las múltiples ediciones
De acuerdo con el reporte de la firma Sherwood, uno de los álbumes más vendidos en vinilo durante 2025 fue The Life of a Showgirl de Taylor Swift. La estrategia de la cantante estadounidense fue tan simple como efectiva: lanzar ocho versiones distintas del mismo disco. La variación no residía en el contenido musical, sino en detalles físicos como el color del vinilo, las portadas alternativas o los insertos exclusivos.
Una práctica que, en realidad, no es nueva. Quienes crecieron en la era del CD, el casete o el propio vinilo recuerdan al fan que compraba tres copias de un mismo álbum: una para escuchar, otra para mantener sellada y una más para enmarcar el arte. Lo que ha cambiado es la escala.
El valor de lo físico en la era digital
Más allá de la estrategia comercial, los analistas apuntan a un cambio cultural: el regreso del aprecio por lo tangible. En un mundo dominado por el streaming, poseer un disco de vinilo ofrece algo que una lista de reproducción no puede: la experiencia de tener el objeto en las manos, explorar las letras, apreciar el arte gráfico y, en algunos casos, descubrir pistas ocultas o detalles que la era digital ha dejado atrás.
Esa pulsión por lo físico no ha significado, sin embargo, una caída en los ingresos por streaming. Según el mismo reporte, las suscripciones a plataformas representaron más del 55 por ciento de los 11.500 millones de dólares generados por la música grabada en 2025, en un mercado que también ha visto repuntar las ventas de CD y casete.
El vinilo como objeto decorativo
Un ejemplo revelador de esta nueva relación con el formato es el del futbolista argentino Franco Mastantuono. El joven de 17 años, recientemente fichado por el Real Madrid, fue entrevistado hace unos meses y destacó como “todo un apasionado del rock” y coleccionista de vinilos. Su biblioteca incluye discos de Joaquín Sabina, Cerati, Soda Stereo, Charly García y Babasónicos. Pero lo más llamativo era cómo los exhibía: no apilados horizontalmente, como dictaba la tradición, sino en repisas, como si fueran cuadros.
No es un caso aislado. En plataformas como TikTok o Instagram abundan los videos de coleccionistas que muestran sus discos sin siquiera tener un tocadiscos. “Como no tenemos un reproductor, decidí que fuera parte de la decoración”, explica una joven en un tutorial sobre cómo enmarcar vinilos. El disco ya no se compra solo por el placer de escucharlo, sino también por su belleza estética.
Adele y el cuello de botella que encareció el formato
El auge del vinilo también ha traído consigo un aumento sostenido de los precios. Un punto de inflexión fue 2021, cuando Adele lanzó su álbum *30*. Su disquera, Sony Music, ordenó a las fábricas producir más de 500.000 copias, una cifra que saturó la capacidad de producción y generó un cuello de botella que retrasó los lanzamientos de otros artistas hasta por nueve meses y disparó los costos de fabricación.
Ese desajuste tardó cerca de dos años en normalizarse, pero los precios nunca regresaron a los niveles anteriores. Aunque algunos confían en que una regulación espontánea del mercado pueda hacer que el formato vuelva a ser accesible, todo indica que el vinilo seguirá siendo un producto de nicho: caro, deseable y, para muchos, un objeto de culto.
Paradójicamente, el fenómeno también ha dejado escenas insólitas. Las copias del *30* de Adele, que en su momento provocaron una crisis de abastecimiento, hoy pueden encontrarse siendo rematadas en tiendas.










