Internacional
Estados Unidos presume decomiso de 138 armas que serían enviadas a México; embajador Johnson destaca operación encubierta
El gobierno de Estados Unidos volvió a exhibir un golpe contra el tráfico de armas. Esta vez, el botín fue de 138 armas de fuego que, según las autoridades, pretendían ser introducidas de manera ilegal a territorio mexicano.
El anuncio corrió a cargo del embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, quien compartió en sus cuentas oficiales imágenes del arsenal incautado y calificó el operativo como un ejemplo del “poder de la coordinación basada en inteligencia”. En su mensaje, el diplomático vinculó directamente la acción con la agenda del presidente Donald Trump: “Esta acción contundente refleja el compromiso de Donald Trump para frenar el tráfico ilegal de armas”, escribió.
Un decomiso que reabre la vieja herida
Más allá del número de armas, lo que realmente ha encendido los reflectores es el destino que, según las pesquisas, tendría el cargamento: México. La revelación del embajador no solo confirma una vez más el flujo constante de armamento desde Estados Unidos hacia el sur, sino que coloca sobre la mesa una de las conversaciones más incómodas para el gobierno estadounidense: la responsabilidad que le cabe como principal proveedor de las armas que alimentan la violencia en el país vecino.
Los datos no mienten. De acuerdo con el informe Evaluación Nacional sobre el Comercio y el Tráfico de Armas de Fuego (NFCTA), publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre 2017 y 2021, el 74 por ciento de las armas aseguradas en México tenían origen estadounidense.
La cifra se vuelve aún más alarmante cuando se desglosa por organizaciones criminales. Del total de 18 mil armas rastreadas durante 2022 y 2023 que provenían de Estados Unidos, el 82 por ciento estaban en poder de los dos cárteles más poderosos del país: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
¿Presunción o rendición de cuentas?
Mientras la administración Trump se ufana de sus decomisos en el norte, en México el discurso encuentra eco en las demandas históricas de las autoridades mexicanas, que han insistido en la necesidad de una cooperación más efectiva para frenar el tráfico de armas. Durante años, el gobierno mexicano ha señalado que el grueso del armamento utilizado por los cárteles proviene de tiendas de armas, ferias y arsenales militares en Estados Unidos, y ha pedido a Washington medidas más estrictas de control.











