Internacional
La vicepresidenta de Venezuela se encuentra en Rusia tras captura de Maduro, según fuentes
En medio del caos y la incertidumbre que siguió al operativo militar estadounidense, cuatro fuentes familiarizadas con los movimientos de la alta dirigencia venezolana confirmaron este sábado que la vicepresidenta Delcy Rodríguez se encuentra actualmente en territorio ruso. La información surge horas después de que el presidente Donald Trump anunciara la captura de Nicolás Maduro.
Mientras la número dos del gobierno chavista parece haber salido del país, su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y una de las figuras políticas más visibles del oficialismo, se encuentra en Caracas, según tres fuentes consultadas. Su paradero dentro de la capital venezolana no fue especificado.
Un audio y una exigencia desde el exterior
La presencia de Delcy Rodríguez en Rusia fue revelada luego de que su voz apareciera en un mensaje de audio difundido por la televisión estatal venezolana. En la grabación, la también ministra de Hidrocarburos exigió una “prueba de vida inmediata” del presidente Maduro y de la primera dama, Cilia Flores.
“Ante esta brutal situación y ante este brutal ataque, nosotros desconocemos el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores. Exigimos al gobierno del presidente Donald Trump prueba de vida inmediata”, declaró Rodríguez en el audio, constituyendo la primera reacción formal de alto nivel del chavismo tras la captura.
Liderazgo dividido y un vacío de poder
La ubicación de los Rodríguez en distintos puntos del mapa geopolítico subraya la profunda crisis de liderazgo y la estrategia de dispersión que habría adoptado la cúpula bolivariana tras el ataque. La presencia de Delcy Rodríguez en Moscú, aliado estratégico y militar clave del gobierno de Maduro, es interpretada por analistas como un movimiento para asegurar una figura de continuidad y un canal diplomático en un país protector.
Por su parte, la permanencia de Jorge Rodríguez en Caracas sugeriría un intento de mantener una presencia física y política en el corazón de la crisis, posiblemente para coordinar respuestas internas o movilizaciones.








