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México inicia la ruta constitucional hacia la jornada laboral de 40 horas semanales

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La propuesta para reducir la jornada laboral en México tomó un paso decisivo. El dictamen de las Comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos, que reforma el artículo 123 de la Constitución, fue turnado al pleno del Senado de la República para su discusión y votación.

El proyecto, alineado con la iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca constitucionalizar un nuevo estándar: “La jornada laboral será de 40 horas semanales en los términos que establezca la Ley”. Sin embargo, el modelo planteado difiere de la aspiración de muchos sindicatos y sectores políticos que abogaban por un esquema de cinco días laborables.

Claves de la reforma propuesta:

  1. Reducción gradual: El cambio no será inmediato. Se plantea una implementación progresiva, restando dos horas a la semana cada año. El calendario quedaría así:
    • 2026: 48 horas (jornada actual).
    • 2027: 46 horas.
    • 2028: 44 horas.
    • 2029: 42 horas.
    • 2030: 40 horas.
  2. Mantiene estructura de días: Se conserva el marco legal vigente de seis días de trabajo por uno de descanso. Bajo el nuevo esquema, al alcanzar las 40 horas, la jornada diaria teórica sería de 6 horas con 40 minutos. No obstante, el texto reconoce que en la práctica muchas personas podrían extender su horario.
  3. Límite para horas extra: El dictamen introduce una regulación específica para el trabajo suplementario. Por circunstancias “extraordinarias”, se podrán aumentar hasta 12 horas extra a la semana, distribuidas en un máximo de cuatro días. Se prohíbe tajantemente que los menores de 18 años realicen este tipo de horas.
  4. Protección salarial: El documento es enfático en que en ningún caso la reducción de la jornada implicará una disminución en sueldos, salarios o prestaciones para las y los trabajadores.

Críticas y debate

La publicación del dictamen ha reavivado el debate este sábado. Las organizaciones y legisladores que promovían un modelo de 5 días laborales (8 horas diarias) con dos días de descanso han expresado su descontento. Argumentan que el esquema de seis días, aun con menos horas diarias, no fomenta la misma calidad de vida, el descanso familiar o la productividad que el estándar internacional de lunes a viernes.

La discusión ahora se traslada a la Cámara Alta, donde los senadores deberán ponderar este modelo gradual contra las demandas de un cambio más radical en la estructura laboral mexicana, en un proceso que busca equilibrar derechos laborales, productividad y realidad económica.

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