Politica
PT y Verde tensionan a Morena: advierten que sin su aval no avanza la reforma electoral
La supuesta unidad de la cuarta transformación (4T) muestra sus primeras fisuras frente a una de las iniciativas más ambiciosas del gobierno: la reforma electoral. Dos de los aliados legislativos clave de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), han expresado abiertamente sus reservas e incluso su falta de interés en respaldar el proyecto sin condiciones, revelando una tensión estratégica al interior de la coalición gobernante.
“¿Habrá necesidad de una reforma electoral?”, cuestionó públicamente el coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, aplicando al caso el refrán: “si no está roto, para qué le compones”. En un claro mensaje a Morena, Sandoval recordó que el partido en el poder depende de sus votos para las reformas constitucionales. “La 4T depende de lo que resuelva el PT y el Verde. Hay que decirlo con toda claridad”, sentenció en declaraciones que resonaron con fuerza en los oídos de la oposición.
La resistencia en privado y las condiciones del Verde
La falta de consenso no se limita al PT. Según fuentes parlamentarias y reportes de prensa, en el PVEM existe una resistencia similar, aunque expresada de manera más discreta. La dirigencia verde aún no se pronuncia públicamente con la misma contundencia, pero en reuniones privadas ha dejado clara su oposición a avalar la reforma sin conocer a fondo sus términos finales.
De acuerdo con la periodista especializada Elia Castillo, la cúpula del Verde condiciona su apoyo a conocer con precisión los alcances de dos puntos críticos: la reducción del financiamiento público a los partidos políticos y la posible eliminación o modificación de los diputados plurinominales. Ambos temas afectan directamente la estructura y los recursos de los institutos políticos, incluidos los aliados de la 4T.
La lectura de los “partidos satélite”: unidad vs. conflicto
Para los partidos considerados satélites de Morena, el momento político exige mostrar cohesión, no abrir nuevos frentes de conflicto. Consideran que debatir una reforma electoral de alto calado es innecesario y puede ser contraproducente, especialmente cuando la oposición —PRI y PAN— ha encontrado en este tema una narrativa poderosa para desgastar al gobierno.
El expresidente del PAN, Ricardo Anaya, ha sido particularmente agresivo en su crítica, bautizando a la iniciativa como la “Ley Maduro”. “El Gobierno quiere el control total de las elecciones… Esta no es una reforma electoral, es la Ley Maduro que Morena quiere instaurar en México”, declaró, en un intento por vincular la propuesta con modelos autoritarios y tensar aún más la relación del gobierno mexicano con Estados Unidos.
Un desafío interno para la gobernabilidad
La advertencia del PT no es retórica: para modificar la Constitución, Morena necesita el voto de dos tercios del Congreso, lo que lo hace dependiente de sus aliados. La falta de un acuerdo interno podría dejar varada la reforma o forzar a una negociación que diluya sus puntos más controversiales.








