Internacional
Turismo descontrolado cancela el Festival de los Cerezos en Japón
Un turismo masivo y desordenado, impulsado por las redes sociales y la debilidad del yen, ha llevado a la cancelación del Festival de los Cerezos en Flor en esta ciudad japonesa, famosa por ofrecer una de las postales más icónicas del país: los cerezos en flor con el monte Fuji de fondo. Tras diez años de celebrarse, las autoridades locales anunciaron la suspensión del evento ante las constantes quejas de los residentes, quienes denuncian desde acumulación de basura hasta actos de insalubridad extrema por parte de los visitantes.
Según informaron medios como The Guardian y la BBC, durante la temporada alta más de 10,000 turistas diarios —en su mayoría extranjeros— llegaban al parque Arakurayama Sengen, superando la capacidad de la localidad y alterando por completo la vida cotidiana.
De la basura al allanamiento: el colmo de la invasión
Las quejas no se limitan al congestionamiento vial o a las grandes cantidades de desechos. Vecinos de Fujiyoshida reportaron casos de allanamiento de domicilios por turistas que entraban sin permiso a usar sus baños, e incluso incidentes de personas defecando en jardines privados. Estas acciones, sumadas al ruido y el caos general, llevaron al alcalde Shigeru Horiuchi a declarar que “la tranquilidad de los ciudadanos se ve amenazada”.
“Mal comportamiento es poco para describir lo que hacen”, coincidieron funcionarios locales, quienes tras evaluar el impacto social y ambiental, decidieron priorizar el bienestar de la comunidad sobre los ingresos económicos que dejaba el festival.
Un equilibrio roto entre turismo y convivencia
El festival, que comenzó hace una década como una forma de compartir la belleza natural de los cerezos en flor, se convirtió en víctima de su propio éxito. La masificación —alimentada por publicaciones virales en plataformas como Instagram y TikTok— terminó por colapsar la infraestructura local y degradar la experiencia tanto para visitantes como para residentes.
Aunque la cancelación afectará el flujo de turistas y los ingresos derivados, las autoridades confían en que permitirá recuperar la calidad de vida en Fujiyoshida y replantear, en el futuro, un modelo de turismo más sostenible y respetuoso.









