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5 de mayo: la gesta heroica de Ignacio Zaragoza que cambió la historia de México
Cada 5 de mayo, México recuerda uno de los episodios militares más emblemáticos de su historia: la Batalla de Puebla, librada en 1862 entre el ejército mexicano, comandado por el general Ignacio Zaragoza, y las fuerzas de invasión francesas. Aunque esta fecha es motivo de celebración y orgullo nacional, no está contemplada en el calendario oficial como día de descanso obligatorio.
La conmemoración remite a un contexto de crisis financiera profunda. En 1861, el entonces presidente Benito Juárez declaró al país en ruinas económicas, con enormes deudas frente a Inglaterra, España y Francia. Ante la imposibilidad de pago, Juárez decretó una moratoria de dos años. Mientras Inglaterra y España optaron por la vía diplomática, Francia respondió con el envío de un contingente militar que desembarcó en Veracruz bajo el mando de Charles Ferdinand Latrille.
Un ejército en desventaja
Para hacer frente a la invasión, Benito Juárez creó el Ejército de Oriente, encabezado por Ignacio Zaragoza, y ordenó fortificar la Ciudad de México. La Batalla de Puebla tuvo lugar en los cerros de Loreto y Guadalupe, donde se ubicaban dos fuertes clave para la defensa.
Lo que hace extraordinaria esta victoria es el marcado contraste entre las fuerzas enfrentadas. El ejército mexicano contaba con aproximadamente dos mil hombres, muchos de ellos indígenas sin preparación militar formal, mientras que las tropas francesas eran consideradas en ese momento como las más poderosas del mundo. Pese a la desventaja, la estrategia y el coraje permitieron una victoria que resonaría en el ánimo nacional.
Ignacio Zaragoza: el héroe de una batalla que no pudo ver concluir la guerra
El general Ignacio Zaragoza nació en marzo de 1829 en Bahía del Espíritu Santo, Coahuila —territorio que hoy forma parte de Texas—. Su carrera militar inició en 1846, cuando se integró a la Guardia Nacional de Nuevo León durante la guerra entre México y Estados Unidos. Participó en la defensa de Monterrey en el marco de la Revolución de Ayutla (1855) y, tras combatir a los conservadores en San Luis Potosí, Zacatecas y Nuevo León, fue ascendido a general de brigada. En 1861, fue nombrado ministro de Guerra y Marina.
Su papel en la Batalla de Puebla, ocurrida el 5 de mayo de 1862, lo consagró como héroe nacional. Sin embargo, no pudo ver el fin de la guerra contra Francia. El 8 de septiembre de 1862, Zaragoza murió víctima de tifus, una enfermedad bacteriana transmitida por piojos o pulgas que, aunque hoy es tratable con antibióticos, en esa época representaba una sentencia casi irreversible.
Reconocimiento póstumo
En honor a su servicio a la patria, Benito Juárez ordenó ascenderlo póstumamente a general de división. Además, la ciudad de Puebla recibió el nombre de Puebla de Zaragoza como homenaje a su heroica participación en la gesta del 5 de mayo.











