Internacional
El Louvre permanece cerrado tras una votación histórica de sus trabajadores en huelga
El Museo del Louvre, la pinacoteca más visitada del mundo, amaneció con sus puertas cerradas este lunes después de que sus trabajadores votaran “por unanimidad” continuar la huelga indefinida. El paro, que denuncia las condiciones laborales y el deterioro en el mantenimiento de las instalaciones, reunió a 400 empleados en una asamblea general, una cifra calificada de “histórica” por los sindicatos.
Frente a la icónica pirámide de cristal, el representante de la CGT, Christian Galani, dejó clara la postura del personal: “No veo cómo en esas condiciones puede abrir el museo”. Aunque la dirección estudia la posibilidad de reabrir parcialmente con personal no huelguista, los sindicatos descartan que sea viable dada la masiva adhesión al paro.
Un conflicto que trasciende lo laboral
La huelga surge de un descontento acumulado que va más allá de reivindicaciones salariales. Los trabajadores acusan a la dirección del museo, encabezada por Laurence des Cars, de priorizar “grandes fastos” y proyectos de renovación mediáticos —como la polémica reestructuración de las salas— en detrimento del mantenimiento básico y de las condiciones de trabajo del equipo que sustenta día a día la institución.
Aunque la ministra de Cultura, Rachida Dati, se comprometió a renunciar a los recortes presupuestarios tras una reunión con los sindicatos, los trabajadores exigen garantías concretas. “El final de la huelga dependerá de si tenemos garantías claras a la altura de los retos”, declaró Élise Muller, del sindicato SUD. Su principal demanda es que los fondos se destinen de manera prioritaria a la rehabilitación urgente del museo y no a remodelaciones que consideran superficiales.
Turistas frente a una pirámide vacía
La decisión dejó a miles de visitantes con las esperanzas truncadas. Entre la multitud congregada a las puertas del Louvre, la decepción era palpable. Darío Calvo y Mara Durán, que viajaron desde Alcorcón (Madrid), recibieron un correo de advertencia, pero aún así se acercaron con la esperanza de encontrar el museo abierto. “Hemos visto que había mucha gente en la puerta… pero al final, no. Así que decepción”, lamentó Durán.
Michael Gamer, un turista procedente de Texas (EE.UU.), se mostró comprensivo pese al contratiempo: “No sabía que había huelga, pero en general apoyo las huelgas. Seguramente será por algo que sea necesario cambiar”. Muchos otros, sin embargo, se vieron obligados a rehacer itinerarios de viaje en un momento de alta afluencia turística.
Un pulso en el corazón cultural de Francia
El cierre total del Louvre pone de manifiesto una crisis de gestión que enfrenta a la dirección con su plantilla en un momento crucial. Los sindicatos han convertido la huelga en un pulso por el modelo mismo del museo: cuestionan si debe ser principalmente un escaparate de grandes eventos o, ante todo, una institución preservada de manera digna y segura para trabajadores y visitantes.










