Internacional
Europa, el horno del planeta: el continente que se calienta el doble de rápido
El planeta entero se calienta, pero hay una región que arde más rápido que el resto: Europa. El continente europeo se ha convertido en el punto caliente del calentamiento global, un fenómeno que en los últimos años ha golpeado con dureza a sus ciudades y, sobre todo, a los millones de personas que las habitan. Y lo peor, advierten los expertos, está por venir.
De acuerdo con el último Informe sobre la Brecha de Emisiones de Naciones Unidas, Europa marcha hacia un aumento de temperatura de aproximadamente 3.1 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales para el año 2100. Ese escenario, según un reciente análisis del World Resources Institute (WRI), no es un simple número en un termómetro: implica olas de calor más largas, frecuentes e intensas; un disparo en la demanda de energía para aire acondicionado; y un incremento dramático de las muertes relacionadas con el calor.
El estudio del WRI examinó los riesgos climáticos para 89 de las ciudades más grandes de Europa —hogar de 165 millones de personas, el 22 % de la población continental— utilizando modelos climáticos globales a escala reducida para dos escenarios: un calentamiento de 1.5 grados y uno de tres grados.
Veranos mortales: la nueva normalidad
Los veranos europeos con olas de calor letales han dejado de ser excepción para convertirse en norma. En 2022, las altas temperaturas causaron más de 61,000 muertes en el continente. En 2023, la cifra superó las 47,000. Y los datos de 2024, que apuntan a ser el año más cálido jamás registrado, todavía no se contabilizan, pero todo indica que la tendencia no se revierte.
Este año, los termómetros en varias ciudades europeas han rebasado los 45 grados, forzando la cancelación de eventos, la instalación de aspersores en calles y plazas, y la activación de protocolos de protección para los más vulnerables: niños, ancianos, personas con enfermedades respiratorias y discapacidades.
Un mes entero de horno
Las proyecciones del WRI son escalofriantes. Con un calentamiento de tres grados, muchas ciudades europeas podrían enfrentarse a olas de calor de un mes de duración, con una frecuencia muy superior a la que se registraría con un aumento de 1.5 grados.
El caso de Nápoles, Italia, es ilustrativo: su ola de calor más prolongada del año pasaría de 25 días (en el escenario de 1.5°C) a 50 días con un calentamiento de tres grados.
En España, el panorama es igualmente alarmante. Ciudades como Madrid y Sevilla sumarían un mes adicional al año con temperaturas superiores a los 35 grados, alcanzando 52 y 77 días anuales, respectivamente. Y las marcas de 40 grados, antes excepcionales, podrían volverse moneda corriente en los meses estivales.
El talón de Aquiles europeo: la falta de aire acondicionado
Uno de los factores que agrava la vulnerabilidad del continente es la baja penetración del aire acondicionado. En 2022, apenas el 19 % de los hogares y negocios europeos contaban con este sistema, muy lejos del 90 % de Estados Unidos. Esta brecha convierte a cada ola de calor en una amenaza directa para la vida.
El WRI es categórico: la diferencia entre un calentamiento de 1.5 y uno de tres grados puede ser “cuestión de vida o muerte”. Según proyecciones del Centro Común de Investigación de la Unión Europea, la mortalidad relacionada con el calor en Europa podría triplicarse respecto a los niveles actuales.
El mapa de la muerte
Actualmente, las muertes por calor son seis veces más frecuentes en el sur de Europa que en el norte. Con un calentamiento de tres grados, esa brecha se ampliaría hasta 9.3 veces. Para 2050, los focos de mortalidad por calor en la UE se concentrarían probablemente en España, Italia y Grecia, pero también podrían extenderse a una parte sustancial de Francia.











