Internacional
Tragedia en Tailandia: adolescente de 14 años asesina a sus abuelos y desata tiroteo en escuela de Bangkok
Un viernes que comenzaba como una jornada escolar más terminó convertido en la peor masacre en centros educativos de Tailandia desde 2022. Un adolescente de 14 años asesinó primero a sus abuelos en la vivienda que compartían, para luego dirigirse a su escuela, la prestigiosa Escuela Debsirin en la provincia de Nonthaburi, donde abrió fuego contra profesores y compañeros antes de quitarse la vida.
El saldo preliminar del ataque, confirmado por el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, desde el lugar de los hechos, es de al menos cinco fallecidos dentro del centro educativo —todos ellos docentes y personal administrativo— y una treintena de heridos, nueve de los cuales se encuentran en estado crítico. Contando a los abuelos del agresor y al propio tirador, la cifra total de víctimas mortales asciende a siete.
Un ataque “planeado con cuidado”
El primer ministro Anutin Charnvirakul, quien se trasladó personalmente a la escuela ubicada a unos quince kilómetros al noroeste de Bangkok, calificó el suceso como un acto “planeado con cuidado”. Según las primeras investigaciones, el joven utilizó una pistola que pertenecía a su abuelo, quien habría sido profesor, aunque las autoridades no han confirmado si ejercía en el mismo centro.
“Por lo que hemos podido saber, el ataque comenzó en su casa, donde atacó a sus abuelos, quienes fueron sus primeras dos víctimas”, declaró Anutin ante los medios.
La reconstrucción policial indica que, tras cometer el doble homicidio en su hogar, el adolescente se trasladó a la Escuela Debsirin y disparó indiscriminadamente contra docentes y alumnos. La Policía tailandesa precisó que, contrariamente a lo informado inicialmente, ningún estudiante perdió la vida; todos los fallecidos en el plantel son profesores y personal del centro.
El agresor, según el primer ministro, se suicidó cuando aún portaba “más de 30 balas” disponibles, lo que sugiere que la masacre pudo haber sido aún mayor.
Estrés académico: el móvil que barajan las autoridades
Los primeros indicios apuntan a que el joven sufría de “estrés académico” derivado de la presión que sus abuelos ejercían sobre él para que obtuviera buenas calificaciones. La Escuela Debsirin pertenece a una de las redes de instituciones públicas más prestigiosas y antiguas de Tailandia, donde la exigencia educativa, aunque menor que en otros países asiáticos como Corea del Sur o Singapur, mantiene altos estándares de competencia para el ingreso y la permanencia.
“No hubo señales de alerta”, lamenta familiar
Un familiar de una de las víctimas mortales, el vicedirector del centro, declaró a la prensa que no había indicios que anticiparan la tragedia. “No hubo ningún problema (en su enseñanza). Todo era normal. No había nada fuera de lo común”, afirmó el hombre, quien pidió mantener el anonimato.
El testimonio refleja el desconcierto que embarga a la comunidad educativa, donde la rutina se quebró alrededor de las 10:00 de la mañana, cuando comenzaron a difundirse las primeras alertas a través de cuentas oficiales de la policía en redes sociales.
Escenas de pánico y desolación
El centro educativo fue desalojado de inmediato y permanece bajo resguardo de agentes policiales y personal del Ministerio de Educación. Imágenes difundidas desde el lugar muestran una sucesión de zapatos y mochilas abandonados en medio del caos, dando cuenta de la huida precipitada de los alumnos, cuyas edades oscilan entre los 12 y 18 años.
Los agentes marcaron con señalizadores los casquillos de bala esparcidos por el suelo, mientras la escuela permanecerá cerrada hasta el 17 de agosto en señal de duelo y para facilitar las investigaciones.
Tailandia y su laxa regulación de armas: el debate reabierto
El tiroteo de este viernes es el segundo en una escuela tailandesa en lo que va de año. El pasado febrero, la directora de un colegio en Hat Yai, en el sur del país, murió tras ser atacada a tiros por un hombre que irrumpió en el centro.
Estos sucesos reavivan el debate sobre el control de armas de fuego en Tailandia, un país con 15.14 armas por cada 100 civiles, según datos del Small Arms Survey, y una normativa considerada obsoleta y laxa. La principal ley al respecto, vigente desde 1947, otorga al Ministerio del Interior la facultad de emitir licencias de posesión y portación, mientras contempla amplias excepciones para las fuerzas de seguridad.
El primer ministro Anutin, un conservador alineado con el poderoso Ejército tailandés, reconoció desde el lugar de los hechos que una de sus “tareas pendientes es promulgar la nueva ley” de control de armas, que “todavía está en proceso”.
“Me gustaría que se tomaran medidas más rigurosas, porque un incidente como este no debería haber ocurrido”, reclamó el familiar del vicedirector fallecido, en un eco de la indignación que recorre al país.
La peor masacre desde 2022
El ataque de este viernes se convierte en el más grave en Tailandia desde octubre de 2022, cuando un expolicía irrumpió en una escuela infantil de Uthai Sawan, en el noreste del país, y asesinó con un rifle automático y un cuchillo a 34 personas, entre ellas 22 niños y una profesora embarazada.
Aquel episodio conmocionó al mundo y puso en evidencia las grietas del sistema tailandés en materia de salud mental y control de armas. Tres años después, la tragedia vuelve a repetirse, ahora en las puertas de la capital, dejando una pregunta que el país parece no poder responder: ¿cuántas vidas más serán necesarias para que las leyes cambien?











