Salud
Moderna y Merck logran vacuna personalizada contra el melanoma
La lucha contra el melanoma, una de las formas más agresivas de cáncer de piel, tiene un nuevo y prometedor aliado. Las farmacéuticas Moderna y Merck (MSD) anunciaron este miércoles los resultados de su ensayo clínico en fase 3, que confirman que una vacuna personalizada de ARNm, combinada con el medicamento de inmunoterapia Keytruda, reduce significativamente el riesgo de que el cáncer regrese o se propague a otros órganos.
El estudio, denominado INTerpath-001, involucró a 1,137 pacientes con melanoma en etapas IIB a IV que ya habían sido operados para extirpar el tumor. Los resultados mostraron que la terapia combinada redujo el riesgo de recurrencia o muerte en un 49% y el de metástasis a distancia en un 59%, en comparación con el uso de Keytruda como monoterapia. Los datos, calificados por los investigadores como un “momento histórico”, se presentarán en un próximo congreso médico internacional y serán compartidos con las agencias reguladoras para su aprobación.
¿Cómo funciona esta vacuna?
A diferencia de las vacunas tradicionales, esta terapia es completamente personalizada. Se toma una muestra del tumor del paciente para analizar su ADN y identificar sus mutaciones únicas, una especie de “huella dactilar” del cáncer. Con esta información, se sintetiza un ARNm que “enseña” al sistema inmunológico a reconocer y atacar las células cancerosas que pudieran haber quedado después de la cirugía. Al combinarse con Keytruda, se potencia la respuesta inmune, logrando un efecto que los expertos califican como “clínicamente relevante”.
Un paso adelante con grandes interrogantes
Este logro representa la primera vez que una terapia de ARNm personalizada supera con éxito un ensayo de fase 3 . “Durante muchos años, la idea de crear un tratamiento de ARNm diseñado específicamente para el cáncer de cada paciente fue una aspiración. Ahora estamos contribuyendo a convertir esa visión en realidad”, declaró el consejero delegado de Moderna, Stéphane Bancel.
Sin embargo, la euforia inicial viene acompañada de preguntas difíciles. El tratamiento, al ser personalizado y de alta tecnología, requiere un proceso que puede tomar de uno a dos meses desde que se toma la muestra del tumor hasta que la vacuna está lista. Su costo, previsiblemente, será elevado, y los especialistas ya advierten que su principal función es “prevenir la recurrencia” en pacientes de alto riesgo, no curar un cáncer activo. Queda por ver cuándo y cómo esta innovación podrá llegar a los sistemas de salud de América Latina y a las personas que la necesitan.











