Internacional
Décima sanción del año: Estados Unidos endurece cerco contra Cuba con nuevo paquete de medidas
No es una novedad, pero tampoco deja de ser significativo. Este jueves 20 de agosto, el gobierno de Estados Unidos anunció una nueva batería de sanciones contra Cuba, la décima en lo que va del año, dirigida esta vez contra nueve empresas estatales de los sectores de minería, metales y construcción, así como contra los directivos del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
El Departamento del Tesoro justificó la medida al señalar que estas entidades sostienen “el aparato represivo del régimen” al ejercer control sobre sectores económicos estratégicos. En un comunicado, la administración Trump fue contundente: “Las designaciones de hoy dejan claro que no toleraremos los esfuerzos del régimen cubano por financiar su represión ni por continuar su campaña de décadas de actividades subversivas antiestadounidenses”.
Un año de presión creciente
El endurecimiento de la política hacia La Habana no es un fenómeno reciente, pero en 2026 ha alcanzado una intensidad inusitada. El primer gran golpe llegó a finales de enero, cuando Trump firmó un decreto que imponía aranceles a los países que vendieran petróleo a Cuba. Esa medida, calificada por analistas como un bloqueo petrolero absoluto, agravó la crisis energética de la isla y provocó apagones masivos que aún afectan a la población.
En mayo, el presidente estadounidense firmó una nueva orden ejecutiva para sancionar a personas y entidades consideradas responsables de la represión en la isla. Apenas una semana después, la lista negra se amplió con el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), el poderoso conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.
Junio fue un mes especialmente activo. Primero, Washington impuso sanciones directas contra el presidente Miguel Díaz-Canel y otros ciudadanos cubanos, entre ellos Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro. Días más tarde, la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET) fue añadida a la lista de entidades castigadas, junto a otras cinco consideradas fuentes de ingresos para el Gobierno cubano.
Del verano al otoño: la escalada no cesa
El 13 de julio, el Tesoro estadounidense designó a otras dos entidades cubanas con restricciones inmediatas. Diez días después, el giro de tuerca se repitió con nuevas empresas vinculadas a petróleo, servicios médicos, transporte marítimo y actividades financieras. Ya en agosto, el foco se puso sobre funcionarios cubanos implicados en importaciones de armas y cooperación militar extranjera, a quienes se les bloquearon sus bienes y se les aplicó presión adicional.
Con el anuncio de este jueves, el décimo paquete del año deja claro que la estrategia de Washington no da tregua. Cada vez que se cierra un frente, se abre otro, y la lista de sancionados no deja de crecer.
¿Cambio político o presión sin fin?
Sin embargo, pese a la acumulación de medidas —que incluyen bloqueos financieros, restricciones comerciales y sanciones personales—, el escenario político en La Habana no muestra signos de una transformación sustancial. La isla continúa resistiendo, y las sanciones parecen haber profundizado el cerco sin traducirse en un cambio de rumbo gubernamental.
Lo que sí es evidente es que la administración Trump mantiene su apuesta por la presión máxima, y todo indica que, al menos por ahora, la rueda de las sanciones no dejará de girar. Mientras tanto, la población cubana sigue siendo la principal afectada por un pulso que parece no tener fin a la vista.











