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Adiós a Tim Curry: el inolvidable Frank-N-Furter y Pennywise muere a los 80 años
El mundo del espectáculo despide a una de sus figuras más excéntricas y queridas. Tim Curry, el actor británico que dio vida al extravagante doctor Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show y al aterrador payaso Pennywise en la adaptación televisiva de It, falleció este martes a los 80 años, según confirmó la Policía de Los Ángeles al portal TMZ.
La noticia, que este miércoles 26 de agosto de 2026 ha dado la vuelta al mundo, llega apenas unos días después de que circulen en redes sociales falsos rumores sobre su muerte. En esta ocasión, el parte oficial ha sido confirmado por fuentes policiales, que descartaron cualquier indicio de violencia en el deceso.
Curry, cuyo estado de salud se había resentido gravemente desde que sufriera un accidente cerebrovascular en julio de 2012, falleció en su residencia de la ciudad californiana. Desde aquel episodio, el actor utilizaba silla de ruedas y había visto limitada su movilidad y su capacidad de habla, aunque nunca perdió el contacto con sus seguidores ni el cariño de la industria que lo convirtió en leyenda.
Un talento camaleónico nacido en Cheshire
Timothy James Curry nació el 19 de abril de 1946 en Cheshire, Inglaterra, y desde muy joven mostró una inclinación natural por las artes escénicas. Su formación teatral y su voz poderosa le abrieron las puertas del West End londinense, pero fue el cine el que lo catapultó a la fama mundial.
Su irrupción en la cultura popular llegó de la mano de Frank-N-Furter, el científico transvestido y pansexual de The Rocky Horror Picture Show (1975). La película, que comenzó como un fracaso de taquilla, se convirtió con los años en un fenómeno de culto sin precedentes. Curry no solo interpretó al personaje, sino que lo encarnó con una mezcla de provocación, humor y desparpajo que lo hizo inolvidable. Las funciones de medianoche, con público disfrazado y coreografiando cada canción, convirtieron a Curry en el centro de un ritual cinematográfico que perdura hasta hoy.
Pero su registro actoral era mucho más amplio. En 1990, Curry se metió en la piel de Pennywise, el payaso devorador de niños de la miniserie It, basada en la novela de Stephen King. Su interpretación, que alternaba la sonrisa amable con una mirada profundamente siniestra, aterrorizó a toda una generación y sentó las bases para que el personaje se convirtiera en un arquetipo del horror moderno. Décadas después, cuando nuevas versiones de It llegaron al cine, la sombra de Curry seguía siendo alargada y respetada.
Una carrera más allá del terror y el culto
Lejos de encasillarse, Curry demostró su versatilidad en títulos tan diversos como Clue (1985), donde desplegó su vena cómica como el mayordomo Wadsworth; Home Alone 2: Lost in New York (1992), donde interpretó al excéntrico recepcionista del hotel Plaza; o The Three Musketeers (1993), en la que dio vida al villano Cardenal Richelieu.
También prestó su inconfundible voz a decenas de producciones animadas y videojuegos, consolidando un legado que atraviesa géneros y formatos. Su capacidad para transitar de lo grotesco a lo sofisticado, de la comedia al terror, lo convirtió en un actor atípico, difícil de etiquetar y fácil de recordar.
La lucha contra el tiempo y el cuerpo
El derrame cerebral que sufrió en 2012 fue un antes y un después en su vida. La parálisis parcial y la dificultad para hablar lo apartaron de los reflectores, aunque no de los homenajes. Curry concedió entrevistas en las que habló con franqueza sobre el impacto emocional de aquel episodio y el esfuerzo titánico por recuperar parte de sus capacidades. Nunca se quejó en público; al contrario, agradeció el apoyo de los fans y se mostró orgulloso de haber dejado una huella imborrable.
Su muerte, ocurrida pocos días después de que circulara una falsa noticia sobre su fallecimiento, ha provocado una oleada de reacciones en redes sociales y en la comunidad artística. Desde los seguidores más acérrimos de Rocky Horror hasta los amantes del terror, todos coinciden en que Curry fue único.
Dos personajes, un mismo genio
Frank-N-Furter y Pennywise parecen habitan en extremos opuestos del espectro actoral: el primero es una fiesta grotesca y liberadora; el segundo, una pesadilla hecha carne. Y sin embargo, ambos comparten el sello de Curry: esa capacidad para hipnotizar a la audiencia, para hacerla reír y temblar al mismo tiempo, para recordarnos que el arte, como la vida, se disfruta y se sufre sin medias tintas.











