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Internacional

Brote de ébola en Congo se convierte en el segundo más letal de la historia, con más de 4.900 casos y 2.300 muertes

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El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) desde mediados de mayo se ha convertido en el segundo más letal desde que se tiene registro, al acumular 4 mil 945 casos confirmados y 2 mil 325 fallecimientos, de acuerdo con el último informe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Las cifras superan ya a las de la epidemia de 2018-2020 en el mismo país, aunque aún distan de la peor crisis sanitaria por ébola en la historia, ocurrida en África occidental entre 2014 y 2016, que dejó más de 11 mil muertos y 28 mil contagios.

Crecimiento acelerado y factores de movilidad

Además de su letalidad, este brote ha llamado la atención por ser el de más rápido crecimiento desde su declaración oficial, según expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en un principio calificó el riesgo como bajo a nivel internacional.

Los desplazamientos forzados de población y el intenso tránsito de personas a través de carreteras y vías fluviales han sido determinantes en esta propagación acelerada, explicaron fuentes sanitarias. La movilidad constante en una región con infraestructura limitada dificulta el rastreo de contactos y el aislamiento efectivo de los pacientes.

Alerta sanitaria y vigilancia internacional

Aunque la OMS mantiene su evaluación de riesgo bajo para el resto del mundo, la evolución del brote ha encendido nuevamente las alarmas entre los organismos de salud global, que han reforzado la vigilancia epidemiológica y el apoyo logístico a las autoridades congoleñas.

Los equipos locales trabajan contrarreloj para contener la transmisión, con campañas de vacunación y medidas de prevención en las zonas más afectadas. Sin embargo, la combinación de inseguridad, desconfianza comunitaria y movilidad poblacional sigue siendo un desafío mayúsculo.

Las autoridades sanitarias internacionales llamaron a mantener la atención y el respaldo a la RDC, mientras los países vecinos refuerzan sus controles fronterizos para evitar la expansión del virus. La comunidad científica, por su parte, insiste en la necesidad de no bajar la guardia, pues el brote aún no muestra signos claros de desaceleración.