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Del desierto a la fe: así se vivió el Camino de Maldonado en la sierra
El estado de Chihuahua volvió a convertirse en punto de encuentro para la fe, la historia y la naturaleza con la realización del Camino de Maldonado, una peregrinación que conmemoró el martirio de San Pedro de Jesús Maldonado, santo chihuahuense, y que busca consolidarse como un referente del turismo religioso en la entidad.
De acuerdo con la Secretaría de Turismo, esta ruta de senderismo espiritual recorre 51 kilómetros, desde la comunidad de El Fresno, en el municipio de Chihuahua, hasta Boquilla del Río, en Santa Isabel, atravesando paisajes serranos y comunidades rurales con alto valor cultural.
La caminata se desarrolló los días 6, 7 y 8 de febrero y reunió a más de 200 peregrinos provenientes de la capital del estado, Casas Grandes, Ciudad de México y Jalisco, así como de Texas y Nuevo México en Estados Unidos, además de participantes de Inglaterra, lo que reafirma el alcance internacional del evento.
La organización estuvo a cargo de la Presidencia Municipal de Santa Isabel, en coordinación con la Arquidiócesis de Chihuahua, e incluyó diversas actividades litúrgicas, momentos de oración y una misa de clausura al término del recorrido.
Para garantizar la integridad de los asistentes, se contó con el respaldo de ambulancias y personal de la Unidad de Rescate del Gobierno del Estado, así como de la Cruz Roja, quienes brindaron acompañamiento durante toda la ruta.
El programa inició con una bendición de bienvenida a cargo del padre Rogelio Márquez, para luego realizar el primer recorrido de 14.5 kilómetros, desde la Capilla del Señor de los Guerreros, en El Fresno, hasta la comunidad de El Charco.
El segundo día se recorrieron 21.5 kilómetros, de El Charco a Rancho de Peña, mientras que el último tramo comprendió 15 kilómetros, desde Rancho de Peña hasta Boquilla del Río, punto donde concluyó la peregrinación.
Con este tipo de actividades, la Secretaría de Turismo refuerza el posicionamiento del turismo religioso como un producto de alto valor cultural, espiritual y turístico, que además contribuye a fortalecer la identidad regional y dinamizar la economía de las comunidades por donde transita esta emblemática ruta.















