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El lento giro de la Tierra que podría llevar al día de 25 horas
La Tierra, nuestro hogar en el universo, no mantiene un ritmo invariable. Según investigaciones recientes impulsadas por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), en colaboración con la Universidad Técnica de Múnich y la Universidad de Toronto, la rotación del planeta se está frenando de manera imperceptible pero continua. Este fenómeno, confirmado tras analizar más de 120 años de observaciones geofísicas y astronómicas, eventualmente alargará la duración del día hasta alcanzar las 25 horas. Pero, tranquilo: esto no ocurrirá mañana, ni en miles de años, sino dentro de aproximadamente 200 millones de años.
¿Por qué la Tierra gira más lento?
Los científicos han identificado varios factores interconectados que contribuyen a esta desaceleración. Entre los principales se encuentran:
- La redistribución de la masa del planeta: El derretimiento acelerado de los glaciares y el hielo polar, junto con la disminución de las aguas subterráneas y el aumento del nivel del mar, están alterando la distribución de la masa terrestre. Estos cambios afectan la inercia rotacional de la Tierra, de manera similar a como un patinador extiende los brazos para girar más despacio.
- El influjo gravitatorio de la Luna: Nuestro satélite natural ejerce una fuerza de marea sobre los océanos, lo que genera fricción en el lecho marino. Esta interacción actúa como un freno suave pero constante sobre la rotación planetaria, transfiriendo energía de la Tierra a la órbita lunar.
- Movimientos en el núcleo terrestre: Las dinámicas del núcleo fundido de hierro y níquel también influyen en pequeñas variaciones de la velocidad de giro.
El ritmo de este frenado es extremadamente lento: aproximadamente 1.7 milisegundos por siglo. Aunque imperceptible en una vida humana, este cambio acumulativo es lo que, en un horizonte geológico de millones de años, transformará radicalmente la duración de nuestro día.
Un viaje en el tiempo: de días de 6 horas a los de 24
La idea de un día de duración fija es relativamente reciente en la historia del planeta. Los estudios reconstruyen que, hace unos 4,500 millones de años, la Tierra giraba mucho más rápido, con días que apenas duraban 6 horas. El impacto de un cuerpo celeste del tamaño de Marte, conocido como Theia, que dio origen a la Luna, fue un evento cataclísmico que alteró drásticamente la velocidad de rotación.
Con el paso de las eras, la influencia lunar y otros procesos geológicos continuaron ralentizando el giro. Se estima que hace 1,400 millones de años, un día tenía una duración de aproximadamente 18 horas y 41 minutos. La división en 24 horas que usamos hoy fue una convención establecida por civilizaciones antiguas como la mesopotámica y la egipcia, basada en sistemas numéricos y observaciones astronómicas.
¿Habrá que cambiar todos los relojes?
La noticia de un día de 25 horas podría evocar la imagen de una humanidad apresurada rediseñando sus cronómetros. Sin embargo, el cambio será tan gradual que, si la humanidad aún existe en 200 millones de años, la adaptación será natural y progresiva. Para entonces, nuestros descendientes (o las especies que nos sucedan) muy probablemente habrán desarrollado nuevos sistemas para medir el tiempo.
Aunque el cambio no afectará a ninguna generación actual o cercana, comprender este proceso es crucial para la geofísica y la astronomía. Nos recuerda que la Tierra es un sistema dinámico, cuyos ritmos fundamentales están en constante, aunque lentísima, evolución.








