Economía
México sufre su peor desplome en competitividad global y cae al lugar 62
El Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD) publicó este miércoles su Clasificación Mundial de Competitividad 2026, y el diagnóstico para México es alarmante: el país retrocedió siete escalones, pasando del puesto 55 al 62, rompiendo con una tendencia de cuatro años en los que se había mantenido estable entre los lugares 55 y 56.
El informe, que evalúa el desempeño de 67 economías con base en factores como eficiencia gubernamental, infraestructura, comportamiento empresarial y entorno económico, coloca a México en su posición más baja de la última década, en medio de un entorno de incertidumbre y debilitamiento de sus pilares estructurales.
Mientras el podio de la competitividad mundial lo ocupan Singapur, Hong Kong y Suiza –seguidos por Taiwán, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Estados Unidos–, América Latina muestra un panorama mixto. Chile (43) sigue siendo la mejor posicionada de la región, mientras que Argentina (58), Colombia (59) y Perú (60) se colocan por delante de México, que ahora cierra la tabla latinoamericana en el lugar 62.
El perfil que dibuja el IMD sobre México es el de una economía dual: de un lado, un mercado interno robusto, una inserción comercial envidiable y un mercado laboral extraordinariamente tenso (con el empleo en el puesto 12 global); del otro, un entramado institucional en franco deterioro que, según los analistas del centro suizo, se ha agravado de forma notable en el último año.
Las mayores pérdidas se concentran en cuatro rubros críticos: desempeño fiscal, estado de derecho, productividad y entorno para los negocios. La fotografía es elocuente: México ocupa el lugar 69 en estado de derecho, el 68 en percepción de soborno y corrupción, el 69 en economía informal, el 69 en transparencia de contratos públicos y el 63 en normativa laboral. Son cifras que, advierte el estudio, lastran cualquier avance en competitividad sostenible.
Sin embargo, el país mantiene luces en el tablero. Destaca como la 12ª economía en nivel de empleo, la 11ª en comercio internacional, la 16ª en captación de Inversión Extranjera Directa (IED) y la 17ª en ingresos fiscales, lo que evidencia una paradoja: su potencial comercial y su capacidad de atraer capitales no logran traducirse en un entorno de certeza jurídica y eficiencia gubernamental.











