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Trump amaga con dinamitar el T-MEC: “Preferiría que no existiera”
A pocas semanas de que se active el mecanismo de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente estadounidense, Donald Trump, encendió todas las alarmas al declarar este miércoles que, si bien “posiblemente” firmará la renovación del acuerdo, en realidad prefiere que el pacto comercial “deje de existir”. Desde París, donde participó en la cumbre del G7 en la localidad de Évian-les-Bains, el mandatario sentenció: “Creo que como país estaríamos mejor si no hubiera un acuerdo, pero estoy abierto a hacerlo”.
Las palabras de Trump, pronunciadas momentos antes de emprender el regreso a Washington, caen como un balde de agua fría sobre las expectativas de México y Canadá, que en semanas recientes habían manifestado su voluntad de extender el tratado por 16 años más, tal como lo establece la cláusula de revisión que ahora se activa al cumplirse seis años de su entrada en vigor.
El fantasma del TLCAN y la cláusula que Trump sí quería
El mandatario republicano aprovechó la coyuntura para revivir su vieja crítica al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al que calificó nuevamente como “el peor acuerdo comercial jamás hecho”. Según Trump, el principal impulso para renegociar el pacto durante su primer mandato —que derivó en el actual T-MEC, firmado en julio de 2020— no fue tanto mejorar las condiciones comerciales, sino incluir una cláusula de salida que el TLCAN no contemplaba.
“El T-MEC incluyó una cláusula de revisión a seis años”, recordó Trump, y lanzó un dardo contra sus socios norteamericanos: “Ellos esperaban que yo no estuviera aquí”, dijo en referencia a que México y Canadá dieron por sentado que no regresaría a la Casa Blanca cuando llegara el momento de evaluar el acuerdo.
Negociaciones inciertas: ¿renovación o revisiones anuales?
El proceso de revisión del T-MEC ya está formalmente abierto. Si los tres países logran un consenso antes del 1 de julio, el tratado se prorrogará automáticamente por 16 años más. En caso contrario, se activará un periodo de revisiones anuales que podría extenderse hasta una década antes de que el acuerdo expire definitivamente.
Trump sembró dudas sobre el desenlace: “Tal vez no podamos llegar a un acuerdo”, afirmó, en un mensaje que parece diseñado para presionar a sus contrapartes en la mesa de negociación. México y Canadá, por su parte, ya han manifestado su interés en la renovación, mientras que Washington ha filtrado que buscará introducir ajustes en sectores clave, como el automotriz —donde exige mayores niveles de contenido regional— y el acceso al mercado lácteo canadiense, una demanda histórica de los productores estadounidenses.
Un pulso con consecuencias económicas
El T-MEC es el pilar del comercio en América del Norte, con un intercambio anual que supera los 1.8 billones de dólares. Cualquier amenaza de ruptura, aunque sea retórica, genera incertidumbre en las cadenas de suministro y en los mercados financieros. Analistas consultados advierten que la postura de Trump, más que una intención real de cancelar el acuerdo, parece una estrategia de negociación para maximizar concesiones de sus socios.
Sin embargo, el mensaje es claro: la renovación no será automática ni amable. México y Canadá deberán prepararse para un escenario de alta presión, donde la soberanía comercial y los intereses sectoriales estarán en el centro del debate. La pregunta que flota en el aire es si Trump está dispuesto a llevar su amenaza hasta las últimas consecuencias o si, como en su primer mandato, terminará cerrando un trato que, aunque imperfecto para él, resulta funcional para la economía estadounidense.











