Murió el anónimo Hombre del Agujero, último miembro de una tribu aislada en Brasil

Durante más de 26 años, científicos y especialistas le habían seguido el paso al conocido como Hombre del Agujero. Nadie sabía su nombre, ni cuándo había nacido, pero sabían que había pasado todo este tiempo completamente aislado.

Era el último sobreviviente de una tribu que nunca había sido contactada en Brasil.

La historia tiene un final hasta cierto punto triste, pues esta semana el Hombre del Agujero fue encontrado sin vida, acostado un una hamaca en las afueras de su choza. Con su partida, tanto su tribu, como su soledad, se han terminado.

El Hombre del Agujero formaba parte de una tribu que nunca había sido contactada en Brasil. Ellos vivían en la selva amazónica del estado de Rondonia, cerca de Bolivia. La mayoría de su tribu murió en la década de los 70 en pleitos armados por el territorio. Se sabe que los otros 5 sobrevivientes fueron asesinados en 1995 cuando campesinos del lugar habían intentado quitarles sus tierras.

Desde entonces, había estado completamente solo.

La Fundación Nacional Indígena (FUNAI) llevaba estos 26 años siguiéndole la pista por su propia seguridad. No lo contactaban directamente, pero llegaron a dejarle comida cerca en momentos complicados cuando su cacería no iba muy bien.

Y hablando de cacería, así fue como se ganó el apodo con el que se daría a conocer en el mundo. Los científicos encontraron que el Hombre del Agujero cavaba hoyos en el piso con maderas y puntas afiladas en el fondo para que los animales cayeran en sus trampas.

La última vez que lo habían visto fue en 2018 cuando lo encontraron en la jungla utilizando un hacha para cortar árboles.

Desde entonces nada se sabía del Hombre del Agujero. Los especialistas calculaban que debía tener cerca de 60 años de edad y solamente habían encontrado algunas de sus chozas, de sus hoyos o de sus plantas de papaya. Hasta que supieron de su muerte.

La FUNAI, que es un organismo del gobierno de Brasil, explicó que encontró al Hombre del Agujero este pasado 23 de agosto. Estaba recostado, sin vida, en una hamaca en su choza. No había ningún rastro de violencia por lo que se cree que murió tranquilamente de causas naturales.

Con información de Sopitas