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PAZ y Somos México: el INE aprueba dos nuevos partidos que reconfiguran el mapa político nacional
El Instituto Nacional Electoral (INE) ha dado luz verde a la incorporación de dos nuevas fuerzas políticas al escenario nacional: Somos México y PAZ. Con esta aprobación, el país contará ahora con ocho partidos políticos con registro oficial, ampliando el abanico de opciones para la ciudadanía de cara a los próximos procesos electorales.
Sin embargo, la decisión del INE no ha estado exenta de polémica. El partido PAZ, en particular, ha generado una ola de especulaciones y críticas en las últimas horas, especialmente después de que el secretario de Gobernación de la Ciudad de México felicitara públicamente a su fundador, el diputado Hugo Eric Flores Cervantes, actual miembro de la bancada de Morena en el Congreso.
Un proyecto que resucita desde sus cenizas
Para entender el origen de PAZ es necesario remontarse a la historia política reciente. Los dos fundadores de esta nueva agrupación tienen un pasado común: Armando González Escoto, representante legal y dirigente de la asociación, y Hugo Eric Flores, diputado plurinominal de Morena, fueron los líderes de dos partidos que ya no existen: Encuentro Social y Encuentro Solidario, conocidos coloquialmente como el PES.
En palabras llanas, PAZ representa la tercera encarnación de un proyecto político que los ciudadanos han visto aparecer en las boletas electorales en ocasiones anteriores. No es un partido nuevo en esencia, sino una reedición de una fuerza que ha buscado consolidarse en el espectro político mexicano.
Ideología: conservadores, pero sin etiquetas
En cuanto a su posicionamiento ideológico, los fundadores han sido claros: PAZ no se define ni como izquierda ni como derecha. En una entrevista concedida a Milenio en febrero de 2026, Armando González Escoto describió a la agrupación como una “asociación conservadora”, aunque aclaró que no se trata de un partido religioso, sino de “personas de fe”.
Esta definición mantiene la línea del extinto PES, que tuvo un fuerte vínculo con las comunidades evangélicas y promovió una agenda de valores tradicionales. La apuesta de PAZ parece dirigirse a un electorado que se identifica con estas posturas, sin alinearse explícitamente con los bloques ideológicos convencionales.
La sombra de Morena
El nuevo partido ha enfrentado desde su registro una acusación recurrente: la de ser un “satélite” de Morena. Líderes de la oposición han señalado que PAZ operaría como un aliado de la Cuarta Transformación, fragmentando el voto opositor y ampliando la influencia del oficialismo en el Congreso.
Alejandrina Moreno, vocera de PAZ, salió al paso de estas críticas en declaraciones recientes: “Respecto a la etiqueta que tenemos de partido satélite, creo que queda totalmente descartada… Ya verán en el territorio, la campaña, en el gobierno, los pasos que vayamos dando, teniendo un proyecto propio”.
No obstante, la misma vocera reconoció que mantendrán una “relación cordial” con la Cuarta Transformación, un matiz que no ha hecho sino alimentar las sospechas de la oposición sobre el verdadero papel que jugará PAZ en la política nacional.
Un tablero político en movimiento
La aprobación de Somos México y PAZ llega en un momento clave para la vida política del país. Con ocho partidos registrados, la competencia electoral se intensificará y los ciudadanos tendrán más opciones para expresar sus preferencias en las urnas.
El verdadero impacto de estas nuevas fuerzas políticas se medirá en las próximas elecciones, cuando los votantes decidan si estas agrupaciones representan una alternativa genuina o si, como acusa la oposición, responden a intereses ajenos a los que declaran públicamente.
Por lo pronto, el INE ha cumplido con su función de otorgar el registro a quienes cumplen los requisitos legales, y el debate sobre el papel de PAZ en el tablero político apenas comienza. La ciudadanía tendrá la última palabra en las urnas.











