Río Bravo se seca por primera vez en 40 años

De acuerdo con expertos, el Río Bravo, que se encuentra entre México y Estados Unidos, se seca por primera vez en cuatro décadas. Pero eso no es todo, pues aseguran que este fenómeno está provocando que el pez carpa chamizal esté en peligro de desaparecer.

Según información de la agencia de noticias AP, expertos han señalado que el Río Bravo se seca por primera vez en 40 años. Sí, esto desde la semana pasada, cuando visitaron este arroyo en la parte de Albuquerque, en Estados Unidos.

Y es que a pesar de que las últimas lluvias dejaron un poco de agua en el también conocido como Río Grande, los investigadores advirtieron que la resequedad que observaron es un claro indicio de que el suministro de líquido será cada vez menor para granjas, jardines y parques que se encuentran en la zona.

Una manera de llevar más agua al Río Bravo es traerla de embalses río arriba. Sin embargo, este años Nuevo México no ha logrado almacenar más líquido por una deuda que tiene con Texas.

¡Esto sumado a que se vive la peor sequía en el oeste de Estados Unidos en mil 200 años!

“La época y la localización de las tormentas no bastaron para hacer que el río fluyese de nuevo”, comentó al respecto Dave Dubois, climatólogo estatal de Nuevo México.

El pez carpa chamizal está en peligro de desaparecer

Con la sequía del Río Bravo también está en riesgo de desaparecer el pez carpa chamizal, indican expertos de la Universidad de Nuevo México.

Sí, esto porque esta corriente es su principal hábitat, por lo que si se seca, este pez del tamaño de un dedo meñique no tendrá un hogar.

Actualmente hay peces carpa chamizales en apenas un 7 %, después de que su hábitat ha sido modificado con construcción de presas, canales y desvío de aguas a lo largo del Río Bravo que mide un tres mil kilómetros y que cruza Colorado, Nuevo México, Texas y el norte de nuestro país.

Cabe señalar que en 1994, el gobierno de Estados Unidos agregó a este pez a su lista de especies en peligro de extinción.

Ahora, sequías, altas temperaturas y pocas lluvias acaban con lo poco que queda de su hábitat. “Se adaptaron a muchas cosas, pero no a esto”, dice Thomas Archdeacon, biólogo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos a cargo de un programa para rescatar a este pez.

Con información de Sopitas y AP