Rusia y Ucrania concluyen diálogo; acuerdan (otra vez) apertura de corredores humanitarios

Rusia anunció el lunes otro cese del fuego limitado y la apertura de corredores humanitarios para permitir la salida de civiles de algunas ciudades ucranianas bajo asedio. Sin embargo, la mayoría de las rutas de evacuación llevan a Rusia y su aliada Bielorrusia, algo que fue muy criticado por Ucrania y otros países.

Las autoridades ucranianas acusaron a Moscú de recurrir a tácticas de “asedio medieval”, y en Mariúpol, ciudad portuaria del sur de Ucrania y uno de los sitios más asediados por las fuerzas rusas, de momento no hay señales de evacuación.

Las fuerzas del presidente ruso Vladimir Putin seguían atacando algunas ciudades ucranianas con misiles incluso tras anunciar el plan de corredores humanitarios, y los enconados combates continuaban en algunos lugares, lo que indicaba que no habría un cese de hostilidades más general.

Los esfuerzos realizados durante el fin de semana para habilitar pasos seguros para los civiles en zonas sitiadas fracasaron en medio de los bombardeos incesantes. Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Rusia anunció un nuevo intento el lunes y señaló que se permitiría la salida de civiles de la capital Kiev, Mariúpol, Sumy y la segunda ciudad más grande del país, Járkiv.

Ambas partes se reunieron en una tercera ronda de discusiones el lunes, de acuerdo con medios estatales rusos, si bien eran pocas las esperanzas de algún avance importante. Los ministros del Exterior de ambos países también tienen programado reunirse en Turquía el jueves, de acuerdo con el máximo diplomático turco.

Los ucranianos, cuya férrea resistencia ha desacelerado la invasión y frustrado toda esperanza que Moscú haya tenido sobre una victoria fácil, ha estado reforzando ciudades en todo el país.

En Kiev, soldados y voluntarios han creado cientos de puntos de revisión, muchos de ellos con bolsas de arena, neumáticos apilados y alambre de púas.

“En cada casa, en cada calle y en cada punto de revisión seguiremos luchando hasta la muerte de ser necesario”, sostuvo el alcalde Vitali Klitschko.

Decenas de cocinas improvisadas están brindando alimentos a los soldados.

“Estoy haciendo mi tarea, trabajando para mi país, agradeciendo a nuestros soldados”, comentó Natalia Antonovska en una de esas cocinas. “Es por ello que estoy aquí, y me siento muy orgullosa de hacerlo”.

En Mariúpol, donde unas 200 mil personas esperaban huir, la situación se torna cada vez más desesperante. Personal de la Cruz Roja espera noticias sobre la apertura de un corredor seguro. La ciudad sufre una escasez de agua potable, alimentos y electricidad, y las redes de telefonía celular presentan fallas. Las tiendas han sido saqueadas por la población en busca de productos básicos.

La policía recorre la ciudad para pedir a la gente que permanezca en refugios hasta que escuchen las órdenes de evacuación que las autoridades darán por altavoces.

Hospitales en Mariúpol enfrentan una escasez preocupante de antibióticos y analgésicos, y los médicos realizan algunos procedimientos de emergencia sin ellos.

La falta de servicio telefónico ha obligado a que algunos pobladores desesperados pregunten a desconocidos si tienen alguna noticia sobre la situación de personas en otras partes de la ciudad y si se encuentran a salvo.

Ya entrada la segunda semana de guerra, las tropas rusas han hecho avances importantes en el sur de Ucrania y a lo largo de la franja costera, pero muchos de sus esfuerzos se han estancado. Una inmensa columna militar lleva días prácticamente inmóvil al norte de Kiev.

Los combates dispararon los precios de la energía en todo el mundo, las bolsas se desplomaron y el conflicto amenazaba el suministro de alimentos y los medios de vida de personas en todo el mundo que dependen de los campos de cultivo en la región del Mar Negro.

La violencia también ha hecho que 1.7 millones de personas huyan del país, lo que el responsable de la agencia de refugiados de Naciones Unidas describió como “la crisis de refugiados más rápida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, dijo en un mensaje de video en Telegram que el lunes continuaban los “combates encarnizados” en la región, en especial en torno a Bucha, Hostomel, Vorzel e Irpin zonas alejadas de los corredores humanitarios, con civiles afectados. Irpin lleva tres días sin electricidad, agua ni calefacción.

Klitschko no dio más detalles, aunque señaló que el líder del gobierno local de Hostomel, Yuriy Prilipko, había sido asesinado cuando repartía pan y medicamentos.

Las fuerzas rusas también continuaron su ofensiva y abrieron fuego en la ciudad de Mykolaiv, a unos 480 kilómetros al sur de Kiev, de acuerdo con las fuerzas militares de Ucrania. Los rescatistas dijeron que estaban apagando incendios causados por ataques con misiles en áreas residenciales.

Funcionarios de emergencias en la región de Járkiv señalaron que al menos ocho personas murieron en los ataques registrados durante la noche y que destrozaron edificios residenciales, instalaciones médicas y educativas y edificios administrativos.

“Rusia sigue realizando ataques con misiles, bombas y artillería sobre las ciudades y asentamientos de Ucrania”, denunció el Estado Mayor ucraniano, que también reiteró las acusaciones de que Rusia ha atacado los corredores humanitarios.

Rusia se ha visto cada vez más aislada ante las duras sanciones occidentales. El rublo se ha desplomado y los numerosos lazos comerciales del país con Occidente están prácticamente cortados.

Moscú también ha lanzado una campaña contra la cobertura informativa independiente sobre el conflicto y ha detenido en masa a manifestantes contrarios a la guerra. Más de 5 mil personas fueron detenidas el domingo en 69 ciudades, según el grupo de derechos OVD-Info, la cifra más alta de detenidos desde el inicio de la invasión el mes pasado.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy pidió aún más sanciones el lunes, incluyendo un boicot mundial a todas las exportaciones de petróleo ruso, que es crucial para la economía de Rusia.

“Si (Rusia) no quiere atenerse a normas civilizadas, entonces no debería recibir bienes y servicios de la civilización” indicó Zelenskyy en un mensaje en video.

La invasión rusa ha causado temores a los países cercanos de que la violencia se propague a sus territorios.

El lunes, el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken inició una visita relámpago a los tres estados bálticos de Letonia, Lituania y Estonia, antiguas repúblicas soviéticas que forman parte de la OTAN. Blinken esperaba reiterar que la alianza los protegerá.

Occidente ha enviado armas a Ucrania, si bien la OTAN no ha mostrado interés de enviar soldados al país y ha rechazado las peticiones de Zelenskyy para establecer una zona de exclusión de vuelos que pudiera desatar una guerra más extensa.

Con información de El Financiero