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T-MEC: Comienza la cuenta regresiva para la renovación del acuerdo comercial que une a Norteamérica

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El reloj comenzará a correr. Este miércoles, los altos funcionarios comerciales de México, Estados Unidos y Canadá sostendrán una reunión virtual para dar el banderazo de salida a la revisión obligatoria del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo que sostiene casi 2 billones de dólares en intercambios anuales entre los tres países.

Se espera que el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer; el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard; y el ministro canadiense Dominic LeBlanc encabecen el encuentro, tras el cual ofrecerán información pública sobre los pasos a seguir. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, adelantó que se emitirá una declaración conjunta, además de comunicados individuales.

“El tratado beneficia a los tres países”, afirmó Sheinbaum, quien ya firmó la carta solicitando la renovación por 16 años más, tal como lo establece el texto del acuerdo. Su homólogo canadiense, el primer ministro Mark Carney, restó dramatismo al arranque: “No esperaría ningún drama mañana. No estoy buscando mi bolígrafo”.

Un mecanismo de extinción

A diferencia del antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el T-MEC incorporó una cláusula que obliga a las partes a revisar su continuidad a partir de 2026. Si no se logra una reautorización —con o sin modificaciones— el pacto expirará en 2036. De no alcanzarse un acuerdo ahora, se activaría un proceso de revisiones anuales, en cualquier momento de las cuales se podría modificar el mecanismo o incluso negociar un nuevo tratado.

También existe la opción más drástica: retirarse con seis meses de anticipación. Y el presidente Donald Trump, quien en 2020 calificó el T-MEC como “el acuerdo más grande, justo y moderno jamás alcanzado”, ya ha insinuado esa posibilidad en más de una ocasión.

“Preferiría dejarlo sin firmar; preferiría que se diera por terminado”, declaró Trump en junio pasado. “Preferiría no tener el T-MEC. Preferiría no tener el acuerdo, aunque podría firmarlo”.

La sombra de los aranceles

La incertidumbre generada por estas declaraciones ya afecta la confianza inversionista en toda la región, con costos potencialmente mayores para Canadá y México, según análisis de Oxford Economics. Sin embargo, los economistas de esa firma consideran “solo una pequeña probabilidad” de que Trump active realmente la cláusula de salida, dado el alto costo que implicaría para la inversión y el comercio estadounidense, especialmente en estados clave del Medio Oeste.

“Ya no esperamos un desmantelamiento generalizado de los aranceles”, señala el informe, que prevé únicamente “acuerdos limitados para reducir los aranceles sectoriales”.

México, que envía el 80 % de sus exportaciones a Estados Unidos, ya ha celebrado dos rondas bilaterales y tiene programada una tercera para fines de julio. Su objetivo: obtener un trato arancelario preferencial o, idealmente, la exención total de los aranceles que Trump ha impuesto a casi todos los demás socios comerciales.

Canadá, por su parte, enfrenta una situación similar: alrededor del 70 % de sus exportaciones de bienes tienen como destino Estados Unidos, incluidos millones de barriles diarios de petróleo.

Los puntos de fricción

Más allá de la renovación, Washington busca endurecer las reglas de origen para impedir la entrada indirecta de componentes fabricados fuera de Norteamérica —especialmente desde China— en la industria automotriz. La exigencia estadounidense apunta a aumentar el contenido fabricado en Estados Unidos en automóviles y camionetas.

En el sector energético, Estados Unidos cuestiona el trato preferencial que México otorga a Petróleos Mexicanos y las limitaciones a la participación privada. También hay preocupaciones sobre la aplicación de la legislación laboral mexicana.

El capítulo lácteo sigue siendo un campo minado. Aunque el T-MEC permite que la mayoría de los productos alimenticios circulen libres de aranceles, los lácteos son la excepción. Canadá mantiene cuotas para la entrada de leche, huevos y productos avícolas estadounidenses, mientras Estados Unidos también protege su sector. Trump ha criticado con frecuencia el sistema canadiense, que permanece blindado por la influencia política del poderoso sector lechero de Quebec.

En represalia por la ola arancelaria de Trump, algunas provincias canadienses prohibieron el año pasado la comercialización de alcohol estadounidense. Ahora, Estados Unidos exige la eliminación de esas restricciones.

El escudo del T-MEC

Pese a las tensiones, el T-MEC sigue siendo un escudo fundamental para México y Canadá, ya que exime a gran parte de sus productos de los amplios impuestos a las importaciones que Trump ha aplicado a casi todos los demás socios comerciales de Estados Unidos.