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Guerra abierta: FIFA acusa a UEFA de “campaña de desprestigio” contra Infantino en tribunales de Estados Unidos
La FIFA contraatacó. Lo que comenzó como un movimiento legal de la UEFA en un tribunal de Estados Unidos se ha convertido en un cruce de acusaciones que trasciende lo jurídico y revela las profundas fisuras en la cúpula del fútbol mundial. El organismo que preside Gianni Infantino calificó la solicitud de la confederación europea como parte de una “campaña de desprestigio” orquestada para dañar su imagen y la de su dirigencia.
El pasado 1 de septiembre, la FIFA presentó ante el Tribunal para el Distrito Sur de Nueva York una petición propia en la que solicita que la demanda de la UEFA sea desechada, aplazada o, al menos, que se les permita oponerse formalmente a que sea atendida. El documento, al que tuvo acceso Reuters, no escatima en dureza retórica.
“Si bien estas solicitudes están presentadas como alegatos legales con títulos y números de expediente, no son más que comunicados de prensa que respaldan aún más la campaña de desprestigio de la UEFA contra la FIFA y su dirigencia”, sostiene el texto judicial.
El origen del conflicto: el plan de vender el Mundial
La disputa tiene su raíz en una iniciativa impulsada por Infantino que pretendía abrir las puertas del Mundial a inversores privados, un movimiento que, según críticos, habría reportado al presidente suizo millonarias compensaciones económicas. La UEFA, en cambio, vio en ese plan una amenaza al equilibrio financiero y al modelo de distribución de ingresos que beneficia predominantemente al fútbol europeo.
La FIFA argumenta ahora que la confederación europea se opuso al proyecto desde el principio sin siquiera sentarse a dialogar. “En lugar de participar en ese proceso democrático, la UEFA emitió un comunicado de prensa, el inicio de una campaña de desprestigio de varias semanas contra la FIFA y su dirigencia”, denuncia el organismo en su escrito.
La sombra del poder europeo
Más allá de las formas, el fondo del conflicto apunta a una cuestión de poder. La FIFA sostiene que la UEFA busca mantener su predominio en el ecosistema futbolístico y que su rechazo al plan de inversión privada responde al temor de que los 211 países afiliados al organismo mundial resulten beneficiados de forma más equitativa, diluyendo así la influencia de las potencias europeas.
Lo que está en juego no es menor: la venta del Mundial a fondos de inversión podría transformar radicalmente la economía del fútbol, redistribuyendo ingresos hacia federaciones tradicionalmente marginadas. Pero también abriría la puerta a un nivel de injerencia financiera que muchos consideran peligroso para la autonomía del deporte.
Un pulso que trasciende lo legal
La batalla judicial en Nueva York es apenas el reflejo visible de un enfrentamiento que se libra en múltiples frentes. Mientras la UEFA busca testimonios y pruebas que respalden una eventual demanda contra Infantino, la FIFA insiste en que se trata de una maniobra mediática con ropaje jurídico.
Por ahora, el tribunal neoyorquino deberá decidir si atiende la solicitud de la confederación europea o si, por el contrario, da la razón a la FIFA y archiva el intento de la UEFA por obtener información en suelo estadounidense.











