Salud
Alerta global por hantavirus Andes: la peligrosa variante que puede transmitirse entre humanos
La confirmación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que el brote detectado en el crucero MV Hondius corresponde a la variante Andes del hantavirus ha encendido todas las alarmas sanitarias internacionales. No se trata de una cepa cualquiera: es la más letal de las 24 que causan enfermedades en humanos y la única capaz de propagarse de persona a persona.
Este miércoles, la OMS no solo informó sobre el primer caso registrado fuera de la embarcación —un paciente hospitalizado en Zúrich, Suiza—, sino que identificó oficialmente al virus responsable: el hantavirus de los Andes (ANDV), una variedad endémica del sur de Argentina, precisamente la región de donde zarpó el crucero, desde el puerto de Ushuaia.
El más peligroso de su especie
De las 38 especies de hantavirus reconocidas a nivel mundial, el tipo Andes ocupa un lugar particularmente siniestro en el radar epidemiológico. Su tasa de mortalidad es significativamente más alta que la de otras variantes y, a diferencia del resto, puede transmitirse entre seres humanos mediante contacto estrecho y prolongado con fluidos corporales.
Esta característica convierte al brote en un desafío mayúsculo para los sistemas de salud, pues las medidas de contención deben ir más allá del simple aislamiento de pacientes y considerar el rastreo minucioso de contactos cercanos.
Dos caras del mismo virus
Lo que más inquieta a la comunidad científica es un matiz adicional revelado por expertos en patología consultados por el diario El País. Según su análisis, dentro del hantavirus Andes habría en realidad dos manifestaciones distintas: una propia de América y otra de Europa y Asia.
La diferencia radica en los órganos que ataca. Mientras que la cepa americana provoca complicaciones cardiorrespiratorias graves que pueden llevar rápidamente a la muerte, la versión presente en Europa y Asia genera un cuadro clínico caracterizado por fiebre hemorrágica y afectación renal.
¿Por qué esta diferencia geográfica?
Los especialistas ofrecen una explicación contundente: “Los humanos no somos el reservorio principal de este virus, como podría suceder con la gripe, sino los ratones. Y los ratones en Europa, Asia y América son distintos”.
Esta clave biológica explica por qué el comportamiento del virus varía según la región y subraya la importancia de identificar con precisión la cepa circulante para aplicar los protocolos médicos adecuados.
Mientras la OMS continúa con la vigilancia epidemiológica y la investigación de contactos, el mundo sigue con atención los próximos pasos de un brote que ya ha demostrado su capacidad de cruzar océanos.











