Audios publicados por El País exhiben cómo la FGR negoció con la familia de Emilio Lozoya

La estrategia era estrechar el cerco sobre Emilio Lozoya para sentarlo a negociar su detención con la Fiscalía General de la República. Para ello, la Fiscalía emprendió un operativo de vigilancia sobre Lozoya y su familia, interviniendo llamadas telefónicas y obteniendo información como mensajes y fotografías de cualquier persona relacionada con el exdirector de Pemex, incluyendo sus empleados.

Sin embargo, una vez acorralado, la FGR dio consejos a Emilio Lozoya Thalmann, quien asumió las negociaciones para defender a su hijo y obtener un buen acuerdo, así lo revelan audios a los que el diario español El País tuvo acceso.

En el artículo “‘Da la impresión de un pacto para engañar al presidente’: así negoció la Fiscalía el caso de Emilio Lozoya”, publicado este miércoles, el diario reconstruye cómo la Fiscalía estrechó su cerco hasta conseguir la detención de Emilio Lozoya en febrero de 2020 y cómo su padre recibe asesoría directamente del subprocurador Juan Ramos sobre el caso contra el exdirector de Pemex y para que tantosu esposa, Gilda Austin y Solis obtenga el beneficio de la prisión domiciliara.

Aunque algunos de los audios ya habían sido revelados, permiten establecer el estrecho contacto que tuvo el padre de Lozoya, quien fue ex secretario de Energía de Carlos Salinas, con la Fiscalía.

“No está claro qué le entregó la familia del exdirector de Pemex al Ministerio Público o al fiscal. El acuerdo, según han relatado fuentes cercanas a la investigación, se gestó a puerta cerrada. Pero los Lozoya recibieron indicaciones por parte de Gertz y su mano derecha, el subprocurador Juan Ramos, para evitar llevar los procesos judiciales desde prisión. Esa asesoría, calificada como un delito por algunos expertos, quedó plasmada en las escuchas, algunas difundidas en junio pasado”, se lee en el artículo del diario español.

Cuando Lozoya fue detenido en España, su familia ya llevaba varios meses hablando con el fiscal, pero el cerco sobre el exdirector de Pemex comenzó a cerrarse en mayo de 2019, cuando la FGR ordenó su aprehensión y la de su hermana, Gilda Lozoya Austin, por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Además, también se libraron órdenes de aprehensión en contra de dos miembros más de la familia de Lozoya: Marielle Eckes, su esposa, y Gilda Austin y Solis, su madre.

Otra orden de detención fue en contra de una mujer acusada de comprar una casa para Lozoya con dinero de los sobornos de Odebrecht.

Según la investigación de El País, después de que la Fiscalía liberó estas órdenes de aprehensión, implementó una campaña de vigilancia en la que apuntaba a sus parientes y hasta el escolta y la secretaria particular.

De esta manera, la FGR obtuvo incluso información sobre la preparación de una boda y una intervención quirúrgica a la que se sometió el padre de Lozoya, Emilio Lozoya Thalmann.

“Los informes de la Fiscalía dejan registro de cientos de comunicaciones, no está claro si obtenidas de manera ilegal, de familiares y trabajadores. Sabían dónde comían, qué lugares visitaban, qué vuelos tomaban, con cuántas maletas iban”, revela el reportaje.

En una conversación del 23 de julio, la secretaria particular revela que hay planes para sacar a Gilda Lozoya Austin del país.

Un día después, Emilio Lozoya Thalmann arremete por la persecución de su esposa y se queja de que las instituciones se usen para fines propios, abusos y venganzas.

“Da la impresión de un pacto en que engañan al presidente [López Obrador] y se protege al expresidente [Enrique Peña Nieto], al exsecretario de Hacienda, [Luis] Videgaray, y a otros”, dijo Emilio Lozoya Thalmann, de acuerdo con la cita de El País.

La Fiscalía sabía todo esto. Para entonces, apunta el reportaje, los Lozoya ya sospechaban de que sus conversaciones y mensajes estaban siendo intervenidos.

El 30 de agosto, el cerco sobe la familia Lozoya alcanza un nuevo punto cuando autoridades catean la casa de Gilda Lozoya Austin con el objeto de detenerla. Aunque no la encontraron, registraron la llamada del marido de Gilda, quien se comunicó con un abogado que le aconsejó responder que no sabía sobre la ubicación de su esposa.

A partir de octubre comienzan las intervenciones a las comunicaciones que la Fiscalía mantuvo con el padre de Lozoya. Estas revelan que Emilio Lozoya Thalmann sostuvo repetidos encuentros con el subprocurador Ramos y con el fiscal general, Alejandro Gertz Manero.

“Las conversaciones muestran cómo se encomendaron a seguir las instrucciones y consejos de los altos mandos de la Fiscalía. Consultado sobre este tema, un portavoz de la Fiscalía rechazó hacer comentarios sobre las negociaciones y se remitió a los comunicados oficiales en los que aseguran que “el procedimiento penal [de Lozoya] continúa sin ningún beneficio procesal”, señala El País.

Los audios revelan que el 28 de octubre de 2019, Emilio Lozoya Thalmann buscó al subprocurador Juan Ramos para avisarle que ya consiguió la información que le fue solicitada. Lozoya Thalmann pide una cita, la cual queda agendada para el 31 de octubre a las 10:00 horas.

“Quiero ser muy cumplido en las instrucciones del señor fiscal”, dice.

“Ustedes lo deben de tener para que en cuanto llegue su esposa los abogados solicitan eso y acreditan lo que ya le dije”, instruye Ramos.

““Que diga soy el doctor tal, he atendido a la señora Gilda Margarita Austin y Solis…la señora padece de hipertensión, o de lo que sea. Necesita una supervisión médica, de lo contrario tendría que ir a un hospital, algo así”.

Un día después, el 1 de noviembre, Lozoya Thalmann recibe una llamada del fiscal Alejandro Gertz Manero, quien le reclama fuertemente por un amparo que interpuso el abogado Javier Coello Trejo, quien llevaba la defensa de Emilio Lozoya.

“Me acaban de notificar que tú y tu hijo se ampararon.

“Yo no acepto dobles lenguajes ni las jugadas de ese pinche bandido, del abogadete ese, que se desista de inmediato porque así yo no juego. Que se desista del amparo. Ya no metas a ese cabrón en frente porque las cosas las va a echar a perder”, dice Gertz.

En el audio, que fue difundido en junio pasado, se escucha que el padre de Emilio Lozoya admite que fue un error, se excusa y promete desistirse del amparo y poner orden.

El 2 de noviembre, al llegar a México, Gilda Austin y Solis se comunica con su esposo, Emilio Lozoya Thalmann para informarle que será trasladada al Reclusorio Norte. Lozoya Thalmann le responde que todo está en orden, pues recibirá arresto domiciliario.

“Todo está listo, todo está en orden. La idea es que te otorguen el arraigo domiciliario para que puedas estar en la casa”, le dijo.

Emilio Lozoya fue extraditado a México el 17 de julio de 2020. Gracias a que argumentó problemas de salud no pisó la cárcel y obtuvo arresto domiciliario. Días después se acogió al criterio de oportunidad, es decir, como testigo colaborador, y acusó al ex presidente Enrique Peña Nieto y a su mano derecha, Luis Videgaray, de recibir dinero de los sobornos de Odebrecht.

Pero al ser sorprendido el 9 de octubre en una cena en el lujoso restaurante Hunan, en las Lomas, la Fiscalía pidió encarcelar a Emilio Lozoya mientras continúa su proceso.

“Su madre continúa imputada por el caso y sigue el proceso desde su casa. Su hermana permanece prófuga de la justicia y él continúa de momento en prisión”, concluye el reportaje.

Con información de Aristegui Noticias y El País