Capta NASA a estrella caníbal

Generalmente cuando una estrella gigante roja muere, se convierte en una estrella enana blanca y el proceso en esa transición es verdaderamente caótico y violento.

Gracias al telescopio espacial Hubble de la NASA y otros observatorios de la agencia espacial, investigadores están analizando un caso bastante peculiar de canibalismo cósmico.

Un comportamiento que no se había observado anteriormente.

Cuando una estrella gigante roja muere empieza un proceso rápido en el que pierde sus capas exteriores y las órbitas de sus planetas cambian de manera drástica.

Este caso en específico es del sistema planetario G238-44.

En el centro del sistema hay una estrella enana blanca, que antes era una gigante roja. En este
diagrama se puede ver una especie de espiral formado por los fragmentos de los cuerpos destrozados que caen sobre la estrella muerta.

Todos los asteroides y cuerpos planetarios que quedan “vivos” forman una reserva de material que rodea a la estrella y aunque es posible que en el sistema existan planetas gigantes gaseosos más grandes, a lo lejos aún queda un cinturón de cometas que podrían alimentar a la estrella muerta a últimas.

Pero no crean que este proceso es muy común, pues el investigador principal del equipo, Ted Johnson, explicó que nunca habían visto este tipo de material acumularse en una estrella enana blanca al mismo tiempo.

Y todavía más interesante: se cree que son los pequeños objetos helados los que chocan contra los planetas secos y rocosos para “regarlos”. Esto es lo que se piensa que pasó hace miles de millones de años en nuestro Sistema Solar, cuando los cometas y asteroides chocaron contra la Tierra y trajeron agua, provocando las condiciones necesarias para la vida.

“La composición de los cuerpos detectados precipitándose sobre la enana blanca implica que los depósitos de hielo podrían ser comunes entre los sistemas planetarios”, dijo Johnson.

La vida como la conocemos necesita de un planeta rocoso cubierto de elementos como carbono, nitrógeno y oxígeno. En la enana blanca abundan estos elementos pero se necesita de un planeta rocoso para que las condiciones pudieran darse.

Los investigadores creen que la masa total que la estrella zombie está devorando no es más que la masa de un asteroide o una luna pequeña.

¿Cómo es la vida y la muerte de una estrella?

Pensemos en nuestro Sol, la estrella alrededor de la que gira todo el Sistema Solar. Cuando una estrella como nuestro Sol llega al periodo final de su vida, se expande hasta convertirse en una gigante roja y pierde masa “inflando” sus capas exteriores.

Esto podría traer como consecuencia la dispersión de objetos pequeños como asteroides, cometas e incluso lunas de los planetas grandes. Se vería, más o menos, como un juego pinball.

Luego poco a poco queda una estrella enana blanca, que es muy compacta y no es más grande que la Tierra.

Los planetas que pierden sus órbitas se acercan tanto a la estrella que eventualmente se
“deshacen” y se forma un disco gaseoso de polvo que es lo que devora la estrella.

¿Y eso puede pasar en nuestro Sistema Solar? Eventualmente pasará, solo que calculan que sea dentro de 5 mil millones de años, con la muerte del Sol.

La Tierra terminará vaporizada por completo junto con los planetas vecinos. Analizar la muerte de otros sistemas planetarios nos ayuda a entender lo que pasa en el nuestro.