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Nacional

Comité de expertos prohíbe fracking en la cuenca Tampico-Misantla; recomienda explorar en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas

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El Comité de Expertos convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum para evaluar la viabilidad del fracking en México presentó este jueves sus conclusiones, en las que identifica las zonas donde esta técnica extractiva podría implementarse, pero también delimita un área donde no se recomienda en absoluto: la cuenca Tampico-Misantla.

Los especialistas fundamentaron su dictamen en criterios de protección social, biodiversidad y densidad demográfica, y advirtieron que en esa región —que comprende territorios de Veracruz, Tamaulipas y parte de San Luis Potosí— la actividad representaría un riesgo inaceptable para las comunidades y el entorno natural.

“Se sugirió prohibir la explotación en Tampico-Misantla por ser una zona densamente poblada, con alta presencia indígena y donde las principales actividades económicas dependen del territorio”, explicaron los expertos durante la presentación del informe.

Agregaron que se trata de una región con ocupación milenaria, lo que le confiere un alto valor ambiental, cultural y social. “Hay población que depende altamente del territorio y tiene una ocupación milenaria; por eso hicimos esta sugerencia”, puntualizaron.

Zonas viables para el fracking

En contraste, el comité recomendó explorar la viabilidad del fracking en tres cuencas específicas:

  • Sabinas-Burro-Picachos, en los estados de Coahuila y Nuevo León.
  • Noreste de Tamaulipas.

Para estas zonas, los especialistas establecieron una serie de condiciones rigurosas que deberán cumplirse antes de cualquier autorización, entre las que destacan:

  • Garantizar una consulta previa, libre e informada a la población.
  • Desarrollar cadenas de proveeduría local para fomentar empleos.
  • Mantener las fuentes de trabajo y actividades económicas existentes.
  • Reducir el impacto superficial en la perforación de pozos.
  • Preservar los acuíferos de agua potable.
  • Implementar planes de prevención y mitigación de riesgos.
  • No utilizar agua superficial ni subterránea, sino agua salada.
  • Reutilizar y reciclar al menos el 75 por ciento del agua empleada.
  • Monitorear permanentemente la calidad del agua superficial.
  • Evitar el uso de químicos altamente tóxicos o dañinos.
  • Privilegiar el uso de circuitos cerrados para almacenamiento.
  • Reportar y publicar el listado de aditivos utilizados y su manejo.

Transparencia y seguimiento

Tras conocer los resultados, la presidenta Sheinbaum se comprometió a hacer públicos los estudios completos a través de un micrositio especializado, y adelantó que cada dos meses informará en su conferencia matutina sobre los avances de estos trabajos.

El próximo informe está previsto para octubre, cuando se detallará si en las zonas identificadas existe disponibilidad de agua salada para iniciar los procesos, un requisito fundamental para que el fracking pueda considerarse en esas regiones.