Internacional
Conductor condenado a más de 21 años de prisión por atropello masivo a afición del Liverpool

Lo que comenzó como una celebración futbolística terminó en una tragedia cuyas consecuencias legales se resolvieron este lunes 16 de diciembre. Paul Doyle fue sentenciado a 21 años y 6 meses de prisión tras declararse culpable de un atropello masivo que dejó 130 lesionados, entre heridos graves y leves, durante los festejos por el título de la Premier League obtenido por el Liverpool en mayo pasado.
Los hechos: de la fiesta al caos
El incidente ocurrió en Water Street, una céntrica vía de la ciudad, mientras cientos de seguidores del club inundaban las calles para celebrar el campeonato. Según los testimonios y las investigaciones, un grupo de aficionados bloqueaba temporalmente el paso de vehículos. En lugar de detenerse, Doyle, al volante de su automóvil, aceleró de manera deliberada y embistió a la multitud, provocando el pánico y una escena de graves lesiones.
La situación escaló rápidamente cuando los aficionados que resultaron ilesos se abalanzaron sobre el vehículo y el conductor, lo que requirió la intervención inmediata de la Policía de Merseyside para rescatar al hombre y evitar un linchamiento.
Respuesta institucional y proceso judicial
El Liverpool Football Club reaccionó pocos minutos después del suceso a través de sus redes sociales, informando que estaba en contacto directo con la policía y ofreciendo su apoyo a los servicios de emergencia y las autoridades. Casi de inmediato, las fuerzas de seguridad confirmaron la detención del responsable.
Inicialmente, se anticipaba un juicio prolongado, dado que Doyle mantuvo en múltiples ocasiones su declaración de inocencia. Sin embargo, el proceso tomó un giro radical el 26 de noviembre, cuando el acusado cambió su plea y se declaró culpable ante el tribunal. Menos de un mes después, el juez dictó la condena definitiva.
Contexto de un patrón preocupante
El atropello masivo en Liverpool ocurrió apenas semanas después de un incidente similar registrado en las inmediaciones del estadio RCDE, previo a un partido entre el Espanyol y el Barcelona en LaLiga española, lo que encendió las alarmas sobre la seguridad en los entornos futbolísticos y los riesgos asociados a grandes concentraciones de aficionados.