Internacional
Díaz-Canel comparaa Estados Unidos con los nazis y acusa “genocidio” contra Cuba en medio de máxima presión de Washington
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó este sábado una de sus críticas más duras contra el gobierno de Estados Unidos al comparar a los funcionarios del Departamento de Estado con los nazis y acusar a Washington de aplicar una “política genocida” que busca “apropiarse de todo el país”.
Las declaraciones se produjeron en Pinar del Río, durante el acto conmemorativo del 73 aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, fecha fundacional del movimiento revolucionario que culminó con la toma del poder en 1959. La jornada estuvo marcada por la escalada de tensiones con Estados Unidos, que en los últimos meses ha endurecido su presión sobre la isla con nuevas sanciones y la reactivación de medidas restrictivas.
“Una versión moderna de los redactores de edictos nazis”
En un discurso de tono combativo, Díaz-Canel señaló directamente a los funcionarios estadounidenses encargados de diseñar sanciones: “Los funcionarios del Departamento de Estado, expertos en redactar sanciones, hacer listas e inventar pretextos, son una versión moderna de los redactores de edictos y bandos militares que tanto se hicieron temer y odiar en los oscuros tiempos medievales o en las ocupaciones nazis en la II Guerra Mundial”.
El mandatario cubano advirtió que la estrategia de Washington contra la isla forma parte de un patrón más amplio: “Antes fueron Gaza, Líbano e Irán. Hoy es Cuba. Mañana puede ser cualquier otra nación”, afirmó, al tiempo que insistió en que su país “no es la primera ni será la última víctima” de las políticas exteriores de Estados Unidos.
“Genocidio fríamente calculado”
Díaz-Canel calificó la presión económica como “un genocidio fríamente calculado por el Gobierno de EE.UU.” y aseguró que forma parte de una campaña de “máxima asfixia” que combina el bloqueo petrolero vigente desde enero con varias oleadas de sanciones, incluidas las medidas secundarias que afectan a terceros países que comercian con la isla.
Las últimas sanciones, dijo el presidente, “rompen el récord de la infamia” porque se dirigen contra las misiones médicas cubanas en el exterior, una práctica que La Habana defiende como muestra de solidaridad internacional pero que Washington califica como “esclavitud moderna”.
“Es ilegal y es criminal martirizar a un pueblo sólo para provocar que se rebele contra su Gobierno”, sentenció el mandatario.
Crisis interna: apagones y deterioro de la calidad de vida
En un momento de su intervención, Díaz-Canel reconoció la gravedad de la situación interna. Aceptó que Cuba atraviesa “uno de los momentos más difíciles de su historia”, con apagones de más de un día y un deterioro generalizado de los servicios básicos y la calidad de vida de la población.
El presidente calificó la coyuntura como “una batalla histórica” y admitió que las jornadas son de “desafiante crudeza”, lo que contrasta con el tono oficialista que ha caracterizado a sus apariciones públicas en años anteriores.
Reformas económicas ante la crisis
En medio del escenario adverso, Díaz-Canel defendió la implementación del paquete de 176 reformas económicas recientemente aprobado, que busca liberalizar, abrir al exterior y descentralizar la planificación central de la isla. Los expertos consideran que se trata del mayor plan de transformación económica desde 1959, año del triunfo revolucionario.
El mandatario explicó que las reformas buscan un “saneamiento macroeconómico”, atraer “inversión responsable” y estimular a los trabajadores, todo ello sin renunciar al “mayor grado de justicia social” ni al apoyo a los grupos vulnerables.
“Los cubanos no deben tener miedo a los cambios”, afirmó Díaz-Canel, y reiteró que Cuba, como “país soberano”, tomará de forma independiente sus “decisiones políticas, económicas y sociales”.
Sin gestos de diálogo
El discurso del presidente cubano se mantuvo en una línea crítica y combativa, sin hacer alusión a una posible disposición al diálogo con Estados Unidos, un mensaje que sí había repetido en meses previos. Tampoco hubo referencias a contactos oficiosos entre ambas naciones.
Al acto, realizado bajo el lema “Mi Moncada es la patria”, asistieron altos funcionarios del Gobierno y del Partido Comunista de Cuba, pero no el expresidente Raúl Castro, quien continúa siendo una figura política de referencia, ni su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien ha fungido como persona de contacto oficiosa con Washington.











