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Internacional

Francesca Albanese: la abogada italiana que puso el término “genocidio” en el centro del debate sobre Gaza

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Cuando la guerra estalló en Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, pocos nombres propios emergieron con tanta fuerza como el de Francesca Albanese. La relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados pasó del anonimato relativo a convertirse en una de las voces jurídicas más influyentes —y también más controvertidas— del conflicto.

Pero, ¿quién es esta abogada italiana que ha puesto en jaque a la comunidad internacional?

Una trayectoria forjada en el derecho y los refugiados

Francesca Paola Albanese es graduada con honores en Derecho por la Universidad de Pisa, cuenta con una maestría en Derechos Humanos y fue becaria del Instituto para el Estudio de la Migración Internacional de la Universidad de Georgetown. Su carrera se ha especializado en el estudio del conflicto israelí-palestino, con énfasis en Gaza y Cisjordania, siempre desde la trinchera jurídica.

En 2020 publicó Palestinian Refugees in International Law, una obra de referencia sobre la situación de las personas refugiadas de Palestina. Dos años después, en mayo de 2022, fue designada relatora especial de la ONU para los territorios palestinos, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo.

¿Qué hace una relatora especial?

Los relatores especiales son expertos independientes nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Su misión consiste en investigar situaciones concretas, elaborar informes, realizar visitas sobre el terreno y alertar sobre violaciones a los derechos humanos. No hablan en nombre de ningún gobierno, sino en virtud de su imparcialidad técnica.

El informe que cambió el debate

En 2024, Albanese presentó un documento que sacudió los cimientos del discurso diplomático occidental: “El genocidio como borrado colonial”. En sus páginas, la abogada documentó que la violencia ejercida por Israel contra Hamás no constituía una reacción aislada, sino que se insertaba en un presunto plan sistemático de desplazamiento forzado y sustitución de la población palestina a largo plazo.

El informe sugería que en Palestina estaba teniendo lugar un genocidio con el objetivo explícito de colonizar los territorios bajo control israelí. Se trató de un parteaguas: por primera vez, un órgano de la ONU señalaba con tal contundencia posibles actividades ilegales bajo el derecho internacional cometidas por el ejército israelí.

Críticas y defensas

Las consecuencias no se hicieron esperar. Albanese fue calificada de antisemita por diversos sectores, especialmente por organizaciones proisraelíes. Sin embargo, defensores de derechos humanos salieron en su respaldo: denunciar un genocidio o injusticias en Palestina, argumentaron, no equivale a estar en contra de la población israelí.

Lejos de amilanarse, la relatora amplió su investigación y comenzó a advertir que empresas de todo el mundo podrían ser cómplices de crímenes de guerra en Gaza y Cisjordania al participar en lo que denominó “la economía del genocidio”. También señaló que, si bien Israel justificó su invasión como una lucha contra Hamás, la franja se habría convertido en un “conejillo de indias” para probar nuevas armas sin rendición de cuentas.

Honoris causa en medio de la polémia

En 2026, tres universidades de Bélgica le otorgaron un doctorado honoris causa en reconocimiento a su labor, pese a las protestas de sectores de la comunidad judía. El galardón llegó en medio de manifestaciones ciudadanas que exigen el fin de la guerra y el asedio israelí sobre los territorios palestinos.

Albanese continúa en funciones, y su nombre sigue siendo sinónimo de una pregunta incómoda que la diplomacia internacional prefiere eludir: ¿hasta dónde llega la responsabilidad jurídica de un Estado en un conflicto asimétrico? Mientras la guerra se prolonga, sus informes siguen alimentando el debate global.