Internacional
Guatemala decreta estado de sitio tras ola de violencia que dejó nueve policías asesinados

Guatemala amaneció este lunes bajo un estado de sitio decretado por el presidente Bernardo Arévalo de León, tras una ola de violencia durante el fin de semana que incluyó motines en tres prisiones y el asesinato de nueve agentes policiales en ataques coordinados por presuntos miembros de pandillas.
La medida, que se extenderá por 30 días y debe ser ratificada por el Congreso en los próximos tres, permite al gobierno realizar capturas sin orden judicial a sospechosos de terrorismo o sedición. La escalada de violencia es atribuida a las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, que habrían actuado en represalia porque las autoridades retomaron el control de los penales tras un motín el sábado.
Homenaje a los “héroes caídos”
En un acto cargado de emotividad realizado en las primeras horas del lunes, el ministro de Gobernación, Marco Villeda, y el presidente Arévalo rindieron homenaje a los nueve policías asesinados. Villeda, visiblemente afectado, afirmó: “El país no puede ceder… nuestros agentes cumplieron. Hoy queremos recordar sus nombres, porque pronunciarlos es reconocer que existieron, que entregaron y que importan”.
Los agentes fallecidos, cuyas edades oscilaban entre los 25 y 46 años, fueron identificados como: José Efraín Revolorio, Luis Zetino Pérez, Iván López García, Giovanni Darío Tecún, Claudia Muñoz Ramos, Samuel Matul Obispo, Fernando Batres Ordóñez, Diana Chávez Alarcón y William Medrano Pernillo.
Impacto en la vida cotidiana y firmeza del gobierno
Aunque el gobierno pidió que la rutina de la población no se viera afectada, este lunes se suspendieron las clases en los sectores público y privado, varias empresas adoptaron el teletrabajo y se reportó una notable disminución en la afluencia a mercados y calles.
En un mensaje a la nación la noche del domingo, el presidente Arévalo se mostró firme: “No permitiremos que la violencia y la intimidación dicten el rumbo de Guatemala”. Aseguró que los criminales “están desesperados” porque la estrategia gubernamental en su contra “está teniendo éxito”.
Esta pugna se intensificó desde el año pasado, cuando el gobierno trasladó a los cabecillas de las pandillas a la cárcel de máxima seguridad ‘Renovación I’, poniendo fin a privilegios que disfrutaban bajo administraciones anteriores.