Deportes
La FIFA explora ampliar el Mundial 2030 a 64 selecciones: el centenario podría batir todos los récords
Lo que parecía una ocurrencia o un rumor de pasillo comienza a tomar forma en los pasillos de la FIFA. Apenas dos años después de confirmar el salto de 32 a 48 selecciones para el Mundial 2026, el organismo que preside Gianni Infantino ya analiza un nuevo y ambicioso incremento: elevar a 64 equipos la edición del 2030, que se celebrará en tres continentes para conmemorar el centenario del torneo.
La noticia fue confirmada este viernes a través de un comunicado oficial de la FIFA, en el que se anuncia la contratación de una agencia independiente para evaluar “si la ampliación de la Copa del Mundo tendría repercusiones y en qué forma en la propuesta del torneo y en el ecosistema del futbol”.
La idea nace en Conmebol
La propuesta no surge de la FIFA, sino del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, quien ha defendido públicamente esta expansión como un gesto único e irrepetible para celebrar los 100 años del torneo.
“Estamos convencidos de que la celebración del centenario será algo único, porque solo una vez se cumplen 100 años. Y por eso estamos proponiendo POR ÚNICA VEZ, llevar a cabo este aniversario con 64 equipos, en tres continentes simultáneos. Para que todos los países tengan la oportunidad de vivir una experiencia mundial, y para que nadie en este planeta quede fuera”, declaró Domínguez en semanas recientes.
La propuesta contempla que el torneo se dispute en seis países: Marruecos, Portugal, España, Argentina, Uruguay y Paraguay, una geografía que abarca el Atlántico de punta a punta y que ya de por sí plantea desafíos logísticos monumentales.
128 partidos: un calendario al límite
Si la ampliación se concreta, el Mundial 2030 pasaría de los 104 partidos programados para la edición de 2026 (con 48 equipos) a 128 encuentros, un incremento que llevaría al límite la capacidad organizativa de cualquier sede.
El formato actual de 48 equipos ya supone un desafío en términos de calendario, con grupos de tres o cuatro selecciones y una fase eliminatoria más extensa. Saltar a 64 implicaría reestructurar por completo el esquema de competencia, y las preguntas se acumulan: ¿cómo se distribuyen los grupos? ¿Cuántos partidos por día son viables? ¿Es posible completar el torneo en el mes habitual sin afectar la calidad del espectáculo?
El desafío logístico: más allá del césped
Fuera de la cancha, la idea de gestionar 128 partidos en poco más de un mes parece una misión titánica. Las sedes —repartidas en tres continentes y seis países diferentes— deberían albergar una cantidad de equipos sin precedentes, lo que implicaría multiplicar los requerimientos de:
- Infraestructura hotelera y de entrenamiento para 64 delegaciones.
- Sistemas de transporte para desplazar a equipos, árbitros y prensa entre Europa, África y Sudamérica.
- Coordinación de horarios que permitan la transmisión global sin colapsar los husos horarios.
A esto se suma el impacto en el calendario de las ligas domésticas, que ya se han visto comprimidas por la expansión a 48 equipos y la creciente carga de partidos internacionales.
¿Un cambio para una sola edición?
El propio Domínguez ha insistido en que esta ampliación sería “por única vez”, como un guiño simbólico al centenario. Sin embargo, una vez que la FIFA abra la puerta a los 64 participantes, muchos temen que la medida se convierta en permanente, como ocurrió con el salto de 24 a 32 selecciones en 1998 y luego a 48 en 2026.
La FIFA, por su parte, se ha comprometido a realizar un estudio riguroso antes de tomar cualquier decisión. El informe de la agencia contratada evaluará no solo los aspectos deportivos y logísticos, sino también el impacto en el “ecosistema del futbol”, un término que incluye desde los ingresos comerciales hasta el bienestar de los jugadores.











