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La industria manufacturera mexicana: un crecimiento que no llega al empleo

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El sector manufacturero, pilar histórico del empleo formal en México, enfrenta una paradoja preocupante: mientras su producción crece, su capacidad para generar puestos de trabajo se contrae de manera persistente. De acuerdo con la más reciente Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), el índice de volumen físico registró en octubre un avance mensual del 0.3% y un incremento interanual del 0.7%.

Sin embargo, este repunte en la actividad no se traduce en más oportunidades laborales. El empleo en el sector sufrió un retroceso del 0.1% en el décimo mes del año, acumulando una caída del 2.5% en lo que va del 2024. La cifra más alarmante se observa en la comparación interanual: el personal ocupado lleva 32 meses consecutivos –es decir, más de dos años y medio– experimentando descensos interanuales, marcando una tendencia negativa de larga duración.

Esta situación es crítica para el mercado laboral nacional. La industria manufacturera es el principal soporte del empleo formal, al contribuir con más del 26% del total de trabajadores asegurados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representa a millones de familias.

Los analistas señalan que este desfase entre producción y empleo se desarrolla en un contexto de doble incertidumbre. Externamente, los cambios en la política comercial de Estados Unidos generan volatilidad. Internamente, la implementación de reformas clave en materias judicial, energética, de competencia económica y telecomunicaciones crea un escenario de adaptación complejo para los industriales, que podrían estar priorizando la eficiencia y la automatización sobre la expansión de sus nóminas.

La persistente sangría de empleos manufactureros, aun con números positivos en producción, plantea un desafío estructural para la economía mexicana y cuestiona la capacidad del sector para seguir funcionando como el gran absorbedor de mano de obra formal que ha sido históricamente. La atención ahora se centra en si este patrón logrará revertirse en los próximos trimestres o si se consolida como una nueva normalidad en la fábrica de México.

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