Qué significa que un país sea neutral y por qué se plantea esa posibilidad en las negociaciones entre Rusia y Ucrania

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, reconoció esta semana que su país podría aceptar convertirse en un Estado neutral como parte de las negociaciones para poner fin a la guerra con Rusia.

Su comentario, que llega en plenas negociaciones entre representantes de ambas naciones en Turquía, se considera un avance de cara a un posible alto el fuego, ya que encajaría con una de las principales exigencias del presidente ruso, Vladimir Putin.

Putin ha exigido durante mucho tiempo una Ucrania neutral que incluya la garantía de que no se unirá a la alianza militar de la OTAN.

Zelensky, en todo caso, matizó que cualquier potencial acuerdo requerirá una reunión cara a cara con Putin y garantías de seguridad efectivas de que su país no será atacado.

También afirmó que un hipotético pacto bilateral que incluya la neutralidad de Ucrania tendría que someterse a referéndum en el país.

Pero, ¿qué significa exactamente neutralidad?

Un país neutral no toma partido cuando hay dos o más naciones en guerra; no puede ayudar ni perjudicar a los Estados beligerantes -los que luchan en el conflicto- ni permitirles utilizar su territorio con fines militares.

“El concepto de neutralidad tiene una larga historia pero, al final, la neutralidad es lo que los Estados dicen que es”, afirma Owen Greene, profesor de seguridad internacional y desarrollo en la Universidad de Bradford, en Reino Unido.

Sin embargo, asegura, “es algo muy variado y negociado”.

¿Cómo sería una Ucrania neutral?

Esto dependería de las negociaciones entre los representantes diplomáticos ucranianos y rusos.

Pascal Lottaz, investigador suizo en el Instituto Waseda de Estudios Avanzados, en Tokio, cree que la neutralidad de Ucrania es una condición “no negociable” para Rusia.

“Habría que escribirlo en la Constitución de Ucrania y firmar un acuerdo sobre ello con Rusia”, afirma.

Mientras, el profesor Greene señala que la neutralidad es un concepto tan ambiguo que “los ucranianos serían extremadamente imprudentes si aceptaran volverse neutrales en términos generales”.

“Significará que los rusos interpreten eso como una postura maximalista de una manera que, en última instancia, no sería aceptable para ningún ucraniano”, sentencia.

En términos más específicos, la neutralidad podría definirse como la promesa ucraniana de no unirse a la OTAN ni permitir que las fuerzas de esta coalición ni de Rusia entren en su territorio.

Pero la futura pertenencia a la UE podría convertirse en un punto conflictivo. Algunos expertos han sugerido que Ucrania podría adoptar una neutralidad al estilo austriaco y convertirse en parte de la UE, pero no de la OTAN.

Sin embargo, ya que la membresía en la UE incluiría garantías de seguridad del bloque, en opinión del profesor Greene “Rusia vería esto como algo en contra de los acuerdos”.

Lottaz, por su parte, baraja que los dos países puedan dejar la pertenencia a la UE como un “punto abierto ambiguo” de momento a la hora de iniciar un proceso de paz.

Al comienzo de la guerra, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció que quería “desmilitarizar” Ucrania, pero nunca especificó qué significa esto exactamente.

El profesor Green cree que “una Ucrania desmilitarizada no duraría nada”.

Pero Lottaz cree que Rusia no va a exigir necesariamente que Ucrania disuelva su ejército.

Argumenta que Rusia y Ucrania podrían llegar a un consenso para limitar el número de tropas ucranianas, prohibir las armas ofensivas y nucleares, y entrar en cualquier acuerdo con la OTAN.

“El aspecto más importante de la desmilitarización es el de no usar armas ofensivas”, agrega Lottaz, aunque, admite, esto “obviamente está sujeto a una negociación”.

Los ejemplos de países neutrales en el mundo son tan abundantes como diversos.

La neutralidad suiza

Suiza es el ejemplo más antiguo, y probablemente el más icónico, de neutralidad. Esta ha sido un principio estricto en la política exterior del país desde 1815.

El país se mantuvo neutral incluso durante la II Guerra Mundial, y luego fue acusada de convertirse en refugio de criminales nazis.

No pertenece a la Unión Europea, aunque ha firmado acuerdos con el bloque sobre comercio y libertad de circulación. Nunca ha sido parte de la alianza militar occidental -la OTAN- y no se unió a Naciones Unidas hasta 2002.

Para el profesor Greene, la neutralidad al estilo suizo es cada vez más difícil de mantener en un mundo globalizado.

La política exterior común de la UE abarca seguridad y defensa, por lo que Rusia considera a Suiza un aliado del bloque occidental debido a sus estrechos vínculos con Bruselas.

Greene considera que Suiza se está “alejando” lentamente de su propia política de larga tradición respecto a la neutralidad.

Un ejemplo reciente de esto es el hecho de que se alineara con los países de la UE a la hora de imponer sanciones a empresas y personas rusas después de la invasión a Ucrania.

Suiza, sin embargo, no es el único país europeo con una política exterior neutral. Otros han tomado ese camino para rebajar tensiones geopolíticas.

Austria fue ocupada por la Unión Soviética, Estados Unidos, Reino Unido y Francia después de la II Guerra Mundial. La neutralidad fue una condición previa impuesta por los soviéticos para garantizar que hubiera una especie de amortiguador entre la URSS y Occidente.

El país aceptó este principio y en 1955 lo consagró en su Constitución como parte de un acuerdo histórico para recuperar su independencia tras ser unificada con Alemania antes de la II Guerra Mundial y luego ocupada por las fuerzas aliadas al final del conflicto.

Aunque Austria no es parte de la OTAN y no aloja bases militares extranjeras, como miembro de la UE adoptó sanciones contra Rusia tras la invasión de Ucrania.

Seis países de la UE no forman parte de la OTAN: Finlandia, Suecia, Irlanda, Malta, Chipre y Austria.

Pero todos ellos, excepto Chipre, cooperan con la OTAN a través del programa Asociación para la Paz, que les permite diseñar a medida su relación con la alianza militar occidental.

“Espacio físico” entre enemigos

Lottaz cree que los Estados neutrales alcanzan, sin embargo, su objetivo geopolítico.

Actúan interponiendo un “espacio físico” entre adversarios o enemigos, lo que contribuye a relajar tensiones de seguridad.

La antigua república soviética de Moldavia suscribió la neutralidad permanente en su constitución de 1994.

En Turkmenistán, otra ex república soviética, el Día de la Neutralidad se celebra de forma extensa el 12 de diciembre, día del aniversario de su declaración de neutralidad permanente en 1995.

Mongolia, que durante la guerra fría se veía a menudo atrapada en disputas diplomáticas entre China y la Unión Soviética, declaró su neutralidad en la Asamblea General de la ONU en 2015.

Tsakhia Elbegdorj, que en ese momento presidía el país, alegó que “la historia de Mongolia, nuestra ubicación geográfica y la singularidad del camino de desarrollo que elegimos son congruentes con el espíritu y los principios de neutralidad”.

Sin embargo, recordó a las otras naciones que, si son atacados, los Estados neutrales tienen “pleno derecho” de defensa.

Neutrales pero no débiles

El profesor Greene cree que es un error pensar que a los Estados neutrales les preocupa menos la seguridad.

“De hecho, la mayoría de los Estados neutrales invierten más en su ejército que los Estados no neutrales porque tienen que depender de sí mismos para su propia defensa”, indica.

Las fuerzas armadas suizas se consideran entre las más capacitadas de Europa. Todos los hombres suizos sanos hacen el servicio militar y reciben un arma para tener en casa.

“Ser un Estado neutral en un mundo moderno no significa que no creamos que la guerra pueda ocurrir. Simplemente dicen que no vamos a participar en ella voluntariamente”, dice el profesor Greene.

La neutralidad, por lo tanto, no tiene nada que ver con la desmilitarización.

Costa Rica disolvió su ejército en 1949, pero mantiene una fuerza policial tan fuerte como los ejércitos del país vecino, señala el profesor Greene.

El experto sostiene que el Estado centroamericano se identifica a sí mismo como una nación que vela por el interés colectivo y tiene una ventaja política al abolir las fuerzas armadas en una región con un largo historial de golpes de Estado.

Aunque su Constitución le prohíbe entrar en guerras externas, el profesor Greene opina que “si alguien los invade, opondrán una resistencia extremadamente dura”.

La Constitución de Japón también prohíbe entrar en guerra al país, que compensa esto con una sólida alianza militar y de seguridad bilateral con EE.UU.

Y la pequeña nación de Liechtenstein, encajada entre Austria y Suiza, depende de Suiza para su defensa tras abolir el ejército en el siglo XIX.

El reto del equilibrio

Finalmente, existe una especie de neutralidad política que algunos países buscan lograr en las relaciones internacionales, pero que no implica un estatus legal.

Singapur, y especialmente Taiwán, son ejemplos de gobiernos atrapados en el acto de equilibrio de competir con los intereses enfrentados en Asia de Estados Unidos, China y Japón.

Singapur ha logrado mantener por largo tiempo una postura de neutralidad entre EE.UU. y China pero, en el caso de Taiwán, la amenaza de agresión china hace especialmente difícil aplicar una política de ese tipo.

Alrededor de 120 países se consideran “no alineados” con -o en contra de- cualquier bloque de poder importante.

Pero se trata de un concepto político “altamente flexible”, que adoptó por ejemplo la antigua Yugoslavia, que fue miembro muy activo del Movimiento de Países No Alineados fundado en 1961.

Serbia, antigua república de Yugoslavia, declaró su neutralidad armada en 2007 y está en negociaciones para unirse a la UE.

Después del genocidio de 1994 en el país, Ruanda anunció la neutralidad permanente en 2009 tras unirse a la Commonwealth.

Con información de BBC